Este fin de semana he tenido la visita de una muy buena amiga, un regalo de esos que te da la vida, ☺️.
En nuestras eternas charlas de pronto se planteó una pregunta que para mi fue brillante y tuve que detenerme a escribirla porque pensé que era fantástica para hacer un post. Aquí estoy, ya me diréis si os gusta o no…
Este año a mi amiga le diagnosticaron Esclerosis múltiple, una enfermedad crónica del sistema nervioso central que de momento no tiene ni una causa ni una cura clara. Se habla mucho de ella, pero no sé si sabéis que según dicen en la página http://www.esclerosismultiple.com/ afecta a 2.500.000 personas en todo el mundo, son muchas personas las afectadas por esta enfermedad.
La cuestión es que mi amiga, dándome un claro ejemplo de buena actitud se planta frente a mi y me dice que lo mejor que le ha podido pasar en la vida ha sido que le diagnosticaran la enfermedad. Me lo dice y lo cree.
Empieza a explicarme que al principio fue un shock, que evidentemente se enfadó y lloró, pero que después entendió que a ella le había tocado eso, ¿qué podía hacer?, “Claro Mireia, estamos acostumbrados a: Te pasa X, tómate este fármaco tantos días y se te pasará, pero resulta que lo mío no se va, me medico y nada se cura…”. Así es a día de hoy.
Le impactó la noticia pero por suerte pronto entendió que su vida no era sólo la enfermedad, su vida era mucho más que eso.
Me contaba que antes tenía siempre otra actitud, (doy fe, no es que fuese negativa, para nada, pero es verdad que ahora es mucho más optimista que antes). Además ahora era mucho más consciente de todo lo que tenía, de todo lo que la vida le había puesto delante, de todo aquello por lo que podía estar agradecida. Me recalcaba la importancia que ahora tenía todo lo que vivía, que ahora vivía mucho más en el momento presente. 
La cuestión es que es evidente que la mayoría de las personas podemos encontrar algo en nuestra vida que no nos agrade o que no sea como nos gustaría, pero aceptando que esa realidad es la que es, ya sólo nos queda:
1. No convertir nuestra vida en aquello que desearíamos tener y no tenemos.
2. No reducir nuestra vida a aquello que nos ha tocado vivir y que no nos agrada.
3. Agradecer todo aquello que nos suma en el día a día.
4. Tratar de vivir el momento presente, no dejarlo todo para otro día ni estar básicamente con el telefonito… mientras estamos con personas a las que queremos.
5. Aprender a querer bien aquellas cosas que hacen que nuestra vida valga la pena.
¿Crees que quieres bien todo lo que afortunadamente tienes?
Todo no lo podremos tener, pero todo lo que tenemos siempre podremos quererlo mejor, esa es una buena dirección de cambio.

Leave a Reply