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¿Cómo expresar emociones negativas?

By | comunicación, expresar emociones negativas, pareja | No Comments

Una de las áreas que más nos cuesta gestionar en la comunicación interpersonal, es la de expresar emociones negativas, comunicar aquello que nos desagrada con respeto, a menudo se convierte en una gran dificultad que conlleva muchos problemas en la relación, y también con uno mismo

Aunque todos creemos saber comunicar, expresar sentimientos negativos es una difícil habilidad de comunicación. Los sentimientos negativos incluyen: enfado, decepción, irritación, rabia, tristeza, ansiedad, malestar, o frustración. Los psicólogos, los llamamos sentimientos negativos no porque intrínsecamente sean perjudiciales, sino por su asociación coloquial de emociones desagradables.

Hay que recalcar, que los sentimientos negativas son tan importantes y naturales en una pareja como los sentimientos positivos, forman parte de la vida, y por lo tanto no están excluíos en la pareja, cuando surjan, hay que darles el valor que tienen, ni más ni menos, el suyo, pero claro, todo lo mejor posible.

Ya sea en pareja, en amigos, en familia o en cualquier otro contexto social, nos encontramos ante grandes dificultades para hacer llegar el mensaje sin convertirlo en un reproche o en una culpa, a menudo nos dejamos llevar por la emoción y actuamos de forma impulsiva, lo que nos lleva posteriormente, a nuevas emociones negativas, algunas de ellas son: vergüenza, arrepentimiento o tristeza.

Lo cierto es que como decía un profesor mío: “la discusión crea la comunicación“, es necesario expresar aquello que nos desagrada, sobre todo si el hecho de no hacerlo, conllevará un problema en la relación.

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¿Qué vemos a menudo en consulta?

Vemos parejas, que o no comunican lo que les molesta a la otra parte, o bien lo expresan mediante constantes acusaciones buscando un culpable desde la posición de víctima, o bien lo dicen atacando. Sin duda, a ésto no se refería mi profesor, eso no es comunicación, son más bien monólogos agresivos que en algunos momentos respetan el turno de palabra. Cuando expresamos esos menajes, ¿cuál es nuestro propósito? ¿qué queremos conseguir?, imagino que hacérselo saber al otro y mejorar o cambiar la situación ¿verdad? Bien, para poder lograr un cambio, siempre es mejor expresar esos sentimientos negativos por vías que provoquen cambios constructivos en la relación de pareja.

No saber comunicarnos con nuestra pareja, suele llevarnos a mayores discusiones, a eternas peleas y a nuevos problemas, multiplicamos las acusaciones y al final el resultado es que no resolvemos nada, y empeoramos la calidad de la relación llegando incluso a propiciar una posible ruptura. Comunicar sentimientos negativos no es comenzar una batalla por desprenderse de la culpa, al contrario, se trata de resolver.

Como ya he dicho, nos cuesta expresar lo que no nos gusta, y aunque en consulta lo vemos en todos los contextos, en el que más se repite es en el de la pareja, encontramos muchas parejas que gestionan mal la comunicación negativa, y que debido a ello acuden a consulta desbordados y con un estado de ánimo muy negativo.

La distinción entre una expresión directa y constructiva de emociones negativas y una expresión perjudicial y dañina es la siguiente:

                     Adecuada

De forma directa

Confesando los sentimientos propios

De forma espontánea, impulsiva

Expresándolos en el momento que ocurre el problema

Expresándolos de forma asertiva

Describiendo la conducta del otro

  Inadecuada

De forma indirecta

Acusando a la otra persona de algo

Aplazando el mensaje hasta que estemos más tranquilos

Guardándolos, acumulando carga

Expresándolos  de malas formas o agresivamente

Interpretando las motivaciones del otro para hacer determinada conducta

Ejemplos:

– La música tan alta me molesta en los oídos, por favor, bájala.

¿No crees que la música está muy alta?

– Me da miedo cuando conduces tan deprisa. ¿podrías ir más despacio?

¿Por qué corres tanto?

– Levantarme la voz y amenazarme sólo hace que enfurezca y entristezca. No puedo decir nada cuando me siento así.

¡Eres un violento, cascarrabias y quejica, te pareces a tu padre!

Tomémonos 10 minutos para calmarnos y luego hablamos.

-Cuando llevas esa ropa tan vieja con amigos, hace que yo mismo me sienta mal. me sentiría mejor si comprases ropa nueva.

¿Por qué siempre te vistes como un pordiosero?

 

La fórmula para expresar sentimientos negativos incluye tres pasos:

  1. Expresar la conducta del otro que ha causado sentimientos negativos.
  2. Describir y confesar los sentimientos negativos.
  3. Hacer una petición que pueda mejorar la situación y tus sentimientos pidiéndole al otro:
    1. cambiar palabras o conductas en el presente o en el futuro.
    2. ayuda para resolver el problema.
    3. tiempo para llegar a un consenso, compromiso o clarificación.

Cuando uno de los miembros de la pareja tiene un tema que es importante para él/ella pero que no se resuelve en la comunicación, reaparecerá una y otra vez, y cada vez generará mayor hostilidad, malestar y desunión en la pareja.

Vuelvo a recordar que una pareja es una elección personal, nadie nos obliga a tenerla, pero si la tenemos, hemos de ser conscientes del compromiso que hemos adquirido y trabajar porque prospere y que nos compense estar en ella. ¿Empezamos por aprender a comunicar y resolver problemas? ¡Ánimo! ¡Se puede!

 

En el mundo moderno, la calidad de vida es la calidad de la comunicación. Tonny Robins

La comunicación funciona para los que trabajan en ella. John Powell

 

 

 

El placer de descubrir que de nuevo se está preparado para amar

By | Amor | No Comments

Todos conocemos el impacto de un desamor, en mayor o en menor medida, todos hemos experimentado una pérdida en algún momento de nuestra vida, y sino, muy probablemente lo vivamos tarde o temprano. a nadie nos gusta despedirnos de un ser querido, no llevamos muy bien los duelos, en general, pero lo cierto, es que forman parte de la vida, no estamos exentos de ellos, ni aunque queramos.

Si bien es cierto, todas las rupturas no suponen el mismo impacto, las hay de mutuo acuerdo, por infidelidad, por incompatibilidad de caracteres, por cambio de residencia, por enfermedad, etc. En algunos casos tenemos tiempo para ir preparando la despedida, en otros en cambio, nos cogerá completamente desprevenidos. Sin duda alguna, cómo ocurra esa ruptura tendrá unos efectos u otros en nosotros, que serán más o menos traumáticos y que podremos sobrellevar mejor o peor en el tiempo.

Hay una frase que me encanta, que dice que a veces eres el cuchillo y otras la herida, y es cierto, uno no quiere dañar a nadie, pero a veces es el responsable de generar un dolor en otro ser querido, en otros casos, en cambio, uno mismo será la herida, será su turno, a él le generarán el dolor. Querer mucho a alguien y haber compartido múltiples aventuras y sueños con él/ella, no quiere decir necesariamente que quieras hacer cumplir los planes compartidos, no implica que creas en la relación ni que por lo tanto quieras hacer que perdure. A veces, las relaciones simplemente terminan, nos guste o no, nos duela o no, y poner fin será ser el cuchillo, y el que no se lo espere, o aún esperándoselo pero no compartiéndolo, será la herida.

Lo cierto es, que poner fin a una relación no es tarea fácil, existe un vínculo y una autobiografía repleta de imágenes, recuerdos y metas, que hace que nos resulte complicado aceptar que esa ya no será nuestra vida. Además, a menudo suele haber uno que quiere terminar la relación más que el otro, y no se lo suele poner fácil al que decide.

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Lo queramos o no, ese es uno de los riegos de comenzar una relación con otra persona, implicarnos emocionalmente supondrá un ganar, pero también podrá implicar un perder, un volver a caer en la inestabilidad, un tener que encontrarse de nuevo en el dolor y en la incertidumbre, un construir una nueva identidad, un aceptar la cruda realidad y un abrirse a la vida y reaprender a convivir con la soledad.

La experiencia de amar nos transforma, es un regalo de la vida, nos llena de ilusión, de emoción, de felicidad y de sueños. Independientemente de si la relación termina funcionando o no, si dura mucho o no, esas sensaciones habrán valido la pena, y formarán parte de nosotros para siempre.

Una vez producida la herida, nos toca soltar y abrir de nuevo. Hay personas que enlazan una relación con otra, a veces porque en realidad durante el último tiempo de la relación ya se habían despedido, y por lo tanto pueden de nuevo acoger, otras veces porque no tienen confianza en lograr la felicidad estando a solas.

Hay personas en cambio, que necesitan un tiempo de soledad, en el que no quieren ni oír hablar de una pareja, ni siquiera de un amante puntual, no, no están preparadas, y pensar en otra persona sólo les genera rechazo, miedo y pereza.

En cualquier caso, todos sabemos que eso es una etapa, el malestar y la congoja no son eternos, terminan apagándose si les dejamos irse.

Somos adictos al amor, a esas sensaciones intensas y apasionadas que nos reporta el hecho de estar enamorados, y tarde o temprano, llega un día, en el que cuando vas al pasado ya no duele, sino que te saca una sonrisa, o incluso una lágrima, pero de gratitud, no de pena. Y otro día, aparece alguien, y vuelven las mariposas al estómago, y te asustas, y quizás te da miedo y sólo piensas en huir, en salir corriendo y evitar toda experiencia que pueda llevarte al malestar. Made with Square InstaPicPero de nuevo nos hacemos conscientes de que no podemos evitar sentir, no podemos privarnos de la vida, de la experiencia y del amor. Lo cierto es que en un primer momento, esa persona que aparece puede no ser la que el destino te tiene preparada, pero si algo bueno tiene esa persona, es que trae consigo un mensaje, te hace saber que de nuevo estás preparado para amar, y ese mensaje nos devuelve de nuevo a la vida, nos regala una inmensa sonrisa y nos hace saber que de nuevo estamos en paz.

A esa persona sólo podemos agradecerle las mariposas, el optimismo y felicidad que trae consigo y que nos traslada a nosotros.

Recordar que en la vida todo pasa, todo cambia y todo llega. Hay que tener paciencia.

Al final la vida te hace saber que puedes y debes vivirla.