rencor

Yo no doy el primer paso, que lo de él, que lo de ella… y la quietud se hace eterna

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Curioso el ser humano… Muchos os veréis reflejados en esta imagen. Muy probablemente habréis vivido situaciones similares, momentos en los que queremos mucho a alguien y en realidad lo que más desearíamos sería acercarnos y arreglar ese problema que nos mantiene alejados y que nos tiene enfadados cuanto antes, pero al mismo tiempo, algunas de nuestras emociones o de nuestros pensamientos nos impiden llevar a cabo ese acercamiento. Al final somos como la pareja de la foto. “Debería” acercarse él…. “Debería” acercarse ella… Y al final, unos por otros la distancia se alarga y el malestar aumenta y se prolonga, en algunos casos llega a durar días, semanas o inclusos meses y/o años, y al final, ¿para qué? ¿Qué obtenemos del orgullo y de la cabezoneria?


Hay parejas, amorosas, de amig@s, de herman@s, de compañer@s de trabajo, etc., que llegan a distanciarse eternamente por negarse a dar un paso hacia delante, por creer que es la otra persona la que “debe” darlo.
Jamás he sido fan del orgullo, entre otras cosas porque me gusta sentirme en paz con mi conducta y porque si alguien me importa de verdad, me importa lo suficiente como para no querer vivir con él/ella situaciones tan incómodas como la de la imagen.
Cuidarse a uno mismo al final también incluye hacer que las relaciones que nos importan mucho funcionen. Si la otra persona es más terca vale la pena dar ese paso, al final el malestar nos lo ahorramos nosotros mismos y además colaboramos en ahorrárselo a esa persona valiosa para nosotros.
Todos tenemos momentos de no acuerdo, faltaría más, pero al final, hablando se entiende la gente, ¿no? Desde luego mirando cada uno hacia un lado difícil encontrar soluciones eficaces a nuestros problemas.
Apartarse un poquito si es que estamos realmente “muy enfadados” para dejar que baje tanta emoción antes de hablar bien, pero una vez reducida, ¡Resuelve!

La infidelidad y sus consecuencias

By | Amor, Infidelidad, pareja, Perdón, Terapia de pareja | No Comments

Y no sólo es importante el hecho de que traicionas su confianza, o el que la otra persona con la que seas infiel se convierta o no en la persona de tu vida, también hay que tener en cuenta que a tu pareja le dañas de más, es comprensible que el amor pueda acabarse en una relación de pareja, puede entenderse que uno ya no sienta que está dónde quiere estar, pero lo cierto es que podemos terminar con la relación de pareja sin hacerle sentir al otro que no nos importa el daño que podamos causarle, que no nos importa lo mal que se pueda sentir y el dolor que ese hecho puede conllevarle. 2016-05-27 12.20.29

Hay personas que cuentan con niveles muy bajos de empatía, otras, en cambio, sí que saben qué es, pero en ciertos momentos deciden que no la quieren tener en cuenta, prefieren actuar de forma más impulsiva, sin valorar las dramáticas consecuencias que se derivan de las elecciones de sus actos.

Lo más curioso es que luego les pesa la culpa, y es normal, porque sabían qué estaban haciendo y que nada bueno saldría de ahí y aún así, decidieron no pensar más allá, decidieron dejarse llevar.

A menudo, luego vuelven rogando perdón, no saben qué hacer con tantos sentimientos negativos, pero suele ser tarde, no han valorado a quién tenían al lado, ni la historia compartida ni la que les quedaba por compartir, a veces sí que realmente la historia había acabado, pero en otros casos uno mismo precipita su fin con sus decisiones.

La vida les acaba de dar una lección, lo novedoso atrae, sin duda, pero uno puede dar novedad a lo que ya tiene y entender qué los vínculos que se generan con el tiempo en una relación de pareja larga, nos reportan otras sensaciones que también hay que saber apreciar y agradecer.
La vida les está enseñando que no hace falta perder a alguien para valorar lo que realmente tenías al lado, y que la empatía hay que escucharla porque cuando no lo haces, ignoras tu parte humana.

Con este post no quiero “machacar” a todas las personas que han sido infieles en sus relaciones de pareja, sus motivos tendrían, o sus herramientas que les llevaron a tomar esa decisión, al fin y al cabo, el ser humano se equivoca, hay que aceptarlo y vivir con ello, ahora bien, es interesante reflexionar sobre nuestras acciones pasadas para aprender de ellas y tratar de no repetir los mismos errores. Además, este post puede ser “algo útil” para aquellos que en algún momento han pensado que no pasaría nada si se dejasen llevar.

Hay relaciones de pareja en las que tener encuentros íntimos con otra persona fuera de la relación está permitido, en esos casos, no hablaríamos de engaño ni tampoco de infidelidad, y es completamente respetable, cada uno decide las normas que quiere que imperen en su vida y en sus relaciones de pareja, pero cuando la infidelidad no entra dentro de los principios establecidos en tu relación, si la permites, tendrás que pensar que quizás las consecuencias de tu decisión pasen por finalizar tu relación y quizás durante un tiempo, o incluso siempre más, tengas que soportar el desprecio o la indiferencia de la persona que te quería y compartía contigo la vida.

Sin duda también hay parejas que lo perdonan, que deciden pasar por alto la infidelidad y que la superan, y que siguen adelante con la relación aprendiendo de lo que pasó, es otra opción, y también es respetable y admirable.

Hay casos en los que al que le fueron infiel, perdona al otro, muy sabiamente entiende que bastante tiene con recuperarse del dolor, del duelo y de la decepción como para además vivir con el odio y el rencor dentro. Le perdona, pero ya no le admira, ya no le ve como el mejor compañero de viaje y por lo tanto no quiere seguir estando donde estaba, quiere cambiar, aunque le pese, aunque sea duro y aunque implique mucha incertidumbre.

Ánimo para todas aquellas personas que no esperaban que las engañases, todo pasa, sin duda siempre pasa, la calma vuelve, tarde o temprano llega a nuestra de vida de nuevo. Y el amor, sigue teniendo sentido, y no todas las personas con las que te cruzarás volverán a hacerte sentir así, muchas apreciaran quién eres y no querrán jugar a perderte.

Deja que el tiempo pase, que tus sentimientos se asienten y que la ilusión de nuevo se apodere de ti. No tengas prisa, todo llega, lo bueno siempre llega a las personas buenas.

Empatía, perdón y resiliencia

By | Empatía, Perdón, Resiliencia | No Comments

Hoy vuelvo con el tema de la empatía, gran parte del contenido de este artículo ha sido extraída del libro “La empatía. Entenderla para entender a los demás” de Luis Moya Albiol.
¡De nuevo, lo recomiendo!
Al analizar la actividad cerebral, algunos estudios han demostrado que tanto la empatía como el perdón activan zonas del lóbulo frontal. La corteza prefrontal y temporal, la amígdala y otras partes del sistema límbico desempeñan un papel principal en la empatía. En general, las personas más empáticas tienen mayor capacidad de perdonar, lo que implica un gran beneficio para ellas mismas. Se vive mejor liberados de enfados y rencores, soltando las emociones negativas, desprendiéndonos de cargas tan pesadas. La capacidad de perdonar, por lo tanto, está relacionada con la empatía.
Las personas muy rencorosas se ven muchas veces desbordadas de pensamientos negativos con respecto al tema que les genera ese rencor y hacia las personas que “creen” que se lo generan, esos pensamientos les provocan unas emociones negativas que las hacen vivir el día a día llenas de malestar.
Aprender a perdonar tiene enormes beneficios para el que se libera de esa carga y de las emociones negativas que de ellas se derivan. Nos permite gozar de mejor salud mental y física, nos ayuda a ser más felices y a vivir el presente con menor ansiedad.
El perdón, implica ser conscientes de las heridas que sentimos y percibimos, empatía hacia nosotros mismos, hacia los otros y hacia la situación, necesita de nosotros comprensión.
Perdonar, conlleva cambiar los pensamientos que tenemos con respecto a la persona objeto de perdón, requiere trabajar en ellos para poder cambiarlos de negativos a neutros o al menos a más positivos, también deberemos ocuparnos de las emociones y hacer cambios en nuestras acciones. Si nada cambiamos, nada cambia, no podemos pretender sentirnos bien con respecto a otro y actuar de forma adecuada si pensamos que es un ser despreciable o culpable de generarnos dolor, o nos liberamos de esos pensamientos, o las emociones que de ellos se derivarán no nos permitirán desligarnos del rencor y del malestar que nos causa.
Perdonar implica hacer un cambio emocional, cambios es todo lo que influye en nuestras emociones negativas, reducir la magnitud de la emoción, disminuir la carga y reinterpretarlas.
Por otra parte, otro concepto muy relacionado con el perdón es la resiliencia. Término que deriva del latín (del verbo resilio, “saltar hacia atrás, rebotar”). Con él, nos referimos a volver a nuestro estado anterior o natural, a antes del acontecimiento traumático o doloroso. La resiliencia hace referencia a la capacidad que tenemos de afrontar la adversidad, hacer frente a nuestros problemas, superar obstáculos y no resignarse a la presión saliendo fortalecidos de ello. El fin que se pretende es lograr un estado de equilibrio y bienestar.
Para poder liberarnos del dolor y poder fluir por la vida exentos de cargas pesadas, deberemos desarrollar nuestra capacidad de empatía y de resiliencia. Entender más a las personas con las que nos relacionamos y que el ser humano se equivoca, incluido nosotros mismos, hemos de ser más benevolentes, tanto con los otros, como con nosotros mismos.

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Hay que tener en cuenta, que todo y que una situación pueda habernos generado mucho dolor, nuestro bienestar es vital, y nosotros mismos somos los responsables de garantizárnoslo. Así, nos hemos de desprender del rencor, de la ira, de la tristeza y de cualquiera de las emociones “negativas” que nos haya podido generar una situación, y lo debemos hacer por nosotros mismos.

El perdón no es un acto de fe hacia otro, sino que es un regalo que nos hacemos ante todo a nosotros mismos, perdonar contribuye enormemente a nuestra autoestima, así que siempre vale la pena practicarlo.

Podemos enfadarnos, es más, tenemos derecho, y seguro que hay cosas que nos disgustan en la vida, pero… ¿hasta qué punto?, ¿cuántos días?, ¿con que fin?, ¿vais a acostaros enfadados?, ¿podréis dormir?, yo no puedo, bueno, en realidad, seguro que podría, pero hace tiempo que decidí que no me quiero hacer esos regalos, ni tampoco quiero hacérselos a las personas a las que quiero. Me gusta dormir en paz, y quiero que ellos hagan los mismo, al menos si de mí depende.  Es bastante probable, que si os planteáis si realmente es tan grave, descubráis que no lo es.

Es cierto que los seres humanos estamos llenos de expectativas, cada uno de nosotros tenemos unas ideas muy claras de cómo deberían ser las cosas o cómo deberían comportarse los otros en determinadas situaciones, ¿quién no ha dicho alguna vez: “Pues yo lo que habría hecho es…, pero bueno…, cada uno…”?, pero lo cierto es que aunque decimos que cada uno actúa a su manera, seguimos pensando que la nuestra era la buena, y no, ésta es una de las grandes verdades de la vida adulta, cada uno procesa la información a su manera, y existen tantas formas de reaccionar a una misma situación como personas en el mundo. Seguro que la tuya, no siempre es la mejor.

Además, ¿imagináis que aburrida podría ser la vida si los otros siempre reaccionaran como esperamos? Nos olvidamos de lo maravilloso que puede llegar a ser el factor sorpresa.

 

 

Los corazones sanos, siempre sanan

By | Amor, Autoestima | No Comments

Esta imagen, nos invita a hacer una buena reflexión acerca de cómo la mente sana, termina guardando lo bueno de la experiencia, porque es casi imposible que cualquier historia de nuestro pasado no contenga momentos que nos hicieron felices.

Todo pasa, todo cambia y todo llega, a veces en la consulta de psicología nos preguntan: ¿se me pasará algún día esto verdad?, y sí, todo pasa, y si haces porque pase, aún más.

Una mente sana, no puede vivir eternamente con rencor, con decepción, con odio, con inseguridades o con desconfianzas.

Una mente sana, acepta las situaciones vividas y la realidad actual dejando ir todo lo que le resta energía y vitalidad.

Una mente sana, necesita soltar, liberarse del peso para comenzar de nuevo con todas las ganas, y ese trabajo es de uno mismo y no sólo del tiempo, éste ayuda, pero no es la panacea.

En la clínica de psicología que tenemos en Valencia, muchas veces nos preguntan ¿cómo puedo hacer para que no me afecte esto, o aquello? ojalá los psicólogos tuviésemos una respuesta única, concreta, con un sólo paso a dar para liberarse del dolor, pero lo cierto es, que hay muchos cambios que necesitan un trabajo en el tiempo.

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Hay que cuidarse a uno mismo, hay que contribuir con nuestra mente, hacerla cada vez más sana y libre de sentimientos tóxicos que nos restan energías, hay que deshacerse de los frenos que nos impiden sentir de nuevo con nuestra verdadera esencia, hay que volver a confiar en la vida, en las personas y en el amor, y eso, de nuevo es un trabajo nuestro, personal, en el que tenemos que implicarnos de forma activa.

La vida es una maravilla y algunos tenemos la inmensa suerte de poder vivirla mucho tiempo y de contar en ella con personas valiosas, sin duda tiene momentos no tan buenos, pero enquistarse en ellos no es cuidarse a uno mismo.

¡Libérate y vive!

PerdonARTE

By | Autoestima, Perdón | No Comments

Perdonar es un arte, eso es incuestionable, en cierto modo, forma parte de tu esencia, pero también puedes aprender a perfeccionarlo.

No todos saben llevar el perdón a la práctica, porque no todos ven los beneficios que aporta, no todos entienden que es un bien, básicamente, para uno mismo, no todos saben gestionar el rencor ni saben cómo desprenderse de la ira y la venganza que “parece” que es la única que puede salvarnos.

No todos saben que en realidad no es un acto de bondad hacia el otro, sino que es un acto de bondad hacia uno mismo, es un regalo que nos hacemos a nosotros, a nuestro bienestar.

10387304_290728144471245_7603821825526233311_nPerdonar es una maravilla para uno mismo porque:

  • implica cuidarse,
  • es quererse a uno mismo y quererse bien,
  • es desearse lo mejor,
  • es liberarse de orgullos y rencores,
  • es poder seguir tu camino eliminando toxicidad de tu interior,
  • es liberarse de pensamientos negativos y de tormento,
  • es permitirnos poder disfrutar de nuevo de esa/s persona/s,
  • al perdonar, te liberas del dolor, de la rabia y de la negatividad.
  • al perdonar vuelves a recuperar tu vida y tu paz.

Os animo no sólo a perdonar sino también a perdonaros a vosotros mismos.

El ser humano se equivoca constantemente, hay que aceptarlo y dejar de culparnos por ello, ni a nosotros mismos ni a los otros.

La vida pasa, no espera, ¡ayudaros a vivirla bien!