miedo

Consecuencias de no saber decir “no”

By | Autoestima, Inteligencia emocional | No Comments

Es verdad que cuando no decimos que no, cuando no decimos que no estamos de acuerdo o cuando no hacemos algo distinto de lo que se espera de nosotros y todo nuestro entorno está en calma, para nosotros eso supone un alivio.
Es cierto que a corto plazo ese callar o ceder nos resulta beneficioso, ahora bien, ¿Qué pasa a largo plazo cuando no somos asertivos? ¿Qué pasa cuando no ejercemos nuestro derecho a decir no?


– La primera y más importante de las consecuencias de no expresar lo que sentimos, pensamos o deseamos es que afecta a nuestra autoestima, se resiente. De primeras no nos tenemos en cuenta, no nos priorizamos y lo sabemos. Además de afectar a nuestra autoestima también sufrimos otras consecuencias:
Aumenta nuestro sentimiento de inferioridad, nos creemos cosas como que somos menos capaces.
Aumenta la probabilidad de que de pronto estallemos por acumulación y tengamos una reacción desmesurada ante una situación “normal”.
– Lleguemos a ser más duros con las personas a las que no queremos ni queríamos herir.
Más problemas interpersonales al no ser del todo sincero con las personas y éstas en realidad andar perdidas y no disponer de toda la información.
Ira o rencor “interior o exterior” hacia aquellas personas que “desde nuestro punto de vista” no nos permiten ser nosotros mismos, (aunque en verdad no sea así).
Sentimiento de insatisfacción. Al no expresar sus deseos y terminar haciendo sobre todo lo que otros desean o lo que se espera de ellos sienten que nunca hacen lo que en realidad querrían o les gustaría hacer.
Sentimiento de culpa (y como yo digo perlitas o incluso insultos potentes de nosotros mismos) que cargamos y que nos regalamos por no sentirnos capaces de hacer otra cosa. Fustigarse a base de bien.
Soledad emocional. Al final al no expresar la verdad nos sentimos mal pero nadie puede entendernos.
Malestar emocional: las personas que sienten que en general no se respetan, ni se priorizan, ni se garantizan cosas agradables suelen tener mayores niveles de irritabilidad, tristeza, desesperanza y/o ansiedad.

Por último, al estar siempre ahí muchas veces se tiende a abusar de esa situación y muchas personas nos exprimen demandando de nosotros el máximo sin ponerse en nuestro lugar.

Bien, parece que siempre decir que “no” agota, y tampoco es necesario, pero no decirlo nunca no parece tampoco que sea demasiado bueno. Habrá que plantearse hasta qué punto vivimos lo que queremos vivir o hasta qué punto dejamos que otros decidan nuestros pasos del día a día.

¿Quieres que se hable bien de ti?

By | Aceptación, Autoestima, Confianza en uno mimso | No Comments

 

Hace mucho que quería poner esta imagen, me encanta, la uso un montón en consulta, me parece ¡taaaaan cierta!
Al final, ni haciéndonos el muerto TODOS hablarían bien de nosotros. Hay quien directamente no sabe hablar bien de los demás, bueno, no es que no sepan, es que algunos no quieren tomarse esa molestia, (si supiesen que sobre todo es bueno para ellos…).
No estamos libres de las críticas, no estamos libres de los comentarios o juicios acerca de nuestra persona o de nuestras conductas, pero

¿Hasta qué punto son importantes esas críticas?
¿Hasta qué punto hemos de adaptarnos a los deseos de las otras personas?
¿Hasta qué punto hemos de medir nuestra libertad por agradar a todos?
¿Hasta qué punto es realista nuestra meta, se puede agradar a todo el mundo?
En consulta vemos que se sufre mucho por esto, y lo peor es que en la mayoría de los casos, la preocupación del “qué dirán” no incluye a personas significativas de nuestra vida, sino todo lo contrario, sobre todo parece como que no nos hemos parado a pensarlo, porque en realidad nos preocupa que opinen mal de nosotros personas que no dan mucho o ningún sentido a nuestra vida. ¿Para qué les damos el poder de decidir por encima de nosotros a ellos?
En el caso de las críticas de las personas significativas, de las que sí que nos importan y sí que dan sentido a nuestra vida, obviamente a todos nos gusta agradar, todos tenemos ese propósito consciente o inconsciente de recibir siempre la aprobación, pero una vez más no es realista el pensar que nuestras decisiones siempre gustarán a todos y que por lo tanto tenemos fórmulas para evitar que se pueda hablar mal de nosotros.
Hay que aceptarlo, darle el valor que tiene y no desviarse de la realidad, al final, la calma uno la logra haciendo lo que desde “sus zapatos”, siente que es lo mejor en ese momento y eso eso lo que debe hacer si pretende tener una conciencia tranquila.
No estoy invitando a no pensar en nadie más que en uno, en absoluto, pensar en uno también incluye pensar en las consecuencias de nuestras decisiones para las personas a las que queremos, pero… no es buena idea siempre valorar más los intereses de los otros que los propios.
Al final, ni haciéndote el muerto te vas a librar.
¡Feliz fin de semana!

Si dejas que decida por ti el miedo ya te habrá vencido

By | ansiedad | No Comments

Lo que está claro es que tú eres real, y tu vida también lo es, pero… ¿puedes decir lo mismo de tus miedos? ¿Son todos verdades?


A menudo el miedo sólo nos recuerda o nos hace saber que algo malo puede suceder, y sí, por poder pasar… puede pasarnos de todo, pero, ¿dónde prefieres enfocar tu atención, en que seguro que todo lo malo te pasará a ti, o en que puede que pase pero también puede que no? No dejes que el eterno mensaje interno controle tu vida, piensa en lo malo que puede suceder, sin duda, si existe hay que contemplarlo, pero que no todo lo que veas o pienses sea lo malo, haciéndolo así, sin duda el miedo se lleva el premio gordo, gana tu vida, tus oportunidades, tus sueños, tus ilusiones, tus metas.. te gana a ti, decide por ti.
La vida es nuestra, cuidado con darle el timón a otro, y más aún si es imaginario…

Si no juegas con fuego, te morirás de frío

By | Aceptación | No Comments

No trato de hacer una invitación hacia todas las decisiones sin sentido, no, para nada, pero lo cierto es que vivir, “vivir de verdad”, implica quemarse algunas veces, implica altibajos, experiencias maravillosas y otras no tanto, o incluso “malas”, implica riesgo, incertidumbre, dudas, risas, llantos, dolores, descansos, etc.


La vida es eso, es vivir. Y vivir es apostar por uno, por los otros, por los sueños y por la vida. Vivir es confiar en que las cosas valdrán la pena. Vivir no es desconfiar y mirar con lupa no vaya a ser que te vuelvas a equivocar o que te engañen. “Es que en el pasado confié y me hirieron”… que nadie te engañe, que los pasos de otros por tu vida no influencien tu visión y tus ganas de seguir dando pasos.
Vivir es caminar asumiendo con gratitud todo lo que pueda venir y cuando uno apuesta por vivir de verdad, sin duda juega con fuego.
Qué bonito el fuego,una chimenea es de las cosas más preciosas del mundo, realmente atrae aunque sepamos que pueda ser peligroso.
Los hay que jamás se permitirán encender una, “¿y si me quemo?, ¿y se quema la casa?”, los hay que asumirán ese riesgo y se regalarán la experiencia. Sin duda, si puedo tener esa experiencia mientras pueda yo me la regalo.

Hazlo, en realidad van a criticarte igualmente

By | ansiedad, Autoestima | No Comments

Es curioso cuántas cosas haríamos y no hacemos por el qué dirán, cuántas personas hay que no fluyen por lo que otros puedan pensar de ellas, cuántos de nosotros quisiéramos decir cosas que no decimos y que quizás nunca diremos por lo que otros, desconocidos o no, puedan interpretar de nosotros. Nos da miedo que nos juzguen, que analicen si están bien o mal nuestros pensamientos, emociones o conductas.

Sin duda no está del todo mal pensar en los otros, lo cierto es que podemos aprender de ellos y con ellos, no hay ningún problema tampoco en que en ciertas ocasiones adaptemos nuestra conducta en base a quién tenemos delante, no es lo mismo estar con un amigo o con nuestra pareja que en una entrevista o con un jefe, pero en cualquier caso, lo cierto es que no estamos en la mente de los otros, no podemos controlar lo que pueden llegar a pensar, y nunca llueve a gusto de todos, es poco probable ser perfecto para todas las personas, que a todos gustemos y que siempre acertemos en nuestras elecciones.

En nuestra consulta de psicología se ven muchos casos de fobia social, muchas personas con miedos en las relaciones sociales, con inseguridades o con una autoestima inestable. La fobia social es, después de la agorafobia-pánico, el segundo trastorno de ansiedad más frecuente.

La fobia social es un miedo irracional y desproporcionado a distintas situaciones que implican interacción social. Las personas que lo padecen están convencidas de que su conducta será inadecuada o ridícula. Cuando tienen estos pensamientos, surgen distintas respuestas fisiológicas que les desagradan, sienten calor, rubor, tensión, temblor, sensaciones en el estómago, mareo, ganas de orinar, etc., su nivel de ansiedad cada vez es mayor.

Puesto que afrontar una situación con esos pensamientos y esas sensaciones no resulta ni fácil ni agradable, a menudo empiezan a intentar controlarlas a toda costa, piensan antes de acudir qué dirán o qué harán, dónde se sentirán más cómodos y dónde no, qué ponerse para que el sudor no se note, etc., a estas estrategias se las llama conductas de seguridad, y sirven “aparentemente” para que los demás no sean conscientes de lo que está pasando realmente por su mente o su cuerpo.

Made with Square InstaPicSi tienen alguna experiencia negativa incluso con conductas de seguridad, o simplemente ellos así lo perciben, comienzan a evitar exponerse a las situaciones sociales a toda costa, cuando dicen no, sienten calma, y eso les hace sentir bien, al menos en el momento presente. El problema está en que con el tiempo, cada vez evitan más situaciones y sus miedos van en aumento, además, cada vez consideran más ciertos sus pensamientos irracionales, cada vez tienen mayor credibilidad y su sentimiento de indefensión a la hora de poder controlar esas situaciones aumenta, sienten que hagan lo que hagan, irá mal, pensarán mal de ellos.

Hay casos de ansiedad social en los que la persona ha vivido alguna experiencia negativa previa en la que alguien ha juzgado sus pensamientos o sus acciones, pero también los hay que no han vivido ninguna situación incómoda, a veces es sólo que siempre han sido tímidos o en casa les han inculcado lo importante que es el “qué dirán”, o han comenzado a pensar en lo terrible que sería si alguien pudiese pensar de ellos de forma negativa porque su conducta fuese inadecuada, lo han pensado una y otra vez, han comenzado a evaluar su conducta en las interacciones sociales, a enjuiciarla y criticarla, y al final, realmente sienten que lo que temen que ocurra, terminará sucediendo. A menudo, piensan que no sabrán que decir, que lo que dirán estará mal expresado, que no les entenderán, que se quedarán en blanco, que tartamudearán, que pensarán que son “raritos” o un “coñazo”, que nadie hablará con ellos, que lo que digan no interesará, etc.

Los problemas de ansiedad social tienen gran impacto en el bienestar de las personas que la padecen, por una parte, soportan altos niveles de ansiedad, viven estresados por lo que pasó, o puede llegar a pasar.

Además, al sentirse poco o nada capaces de enfrentarse a las situaciones que temen, sus pensamientos devaluativos sobre ellos mismos aumentan, con lo que su autoestima se ve muy afectada, piensan que son aburridos, débiles, inseguros, inútiles, etc. Hay casos en los que padecer este problema durante un largo periodo de tiempo puede provocarnos depresión, también hay casos en los que la depresión nos lleva a tener ansiedad social, puesto que nosotros pensamos mal de nosotros mismos, entendemos que los demás pensarán lo mismo.

Cuando nuestra autoestima empieza a disminuir o a ser muy inestable, empiezan los problemas de estado de ánimo, cada vez tenemos menos ganas de hacer cosas, y nuestro nivel de disfrute puede verse afectado. En muchos casos, hemos de ser conscientes de que una parte de su autoestima la construyen en base a lo que otros hacen y ellos no son capaces de hacer, (o creen no ser capaces de hacer), hemos de recordar que la autoestima no es comparativa, (o por lo menos no debería serlo), la autoestima tiene que ver con uno mismo independientemente de los demás.

Los principales tipos de pensamientos en fobia social son los siguientes:

  • Sobre la propia actuación: No sabré qué decir, no me entenderán, no podré construir una sola frase con sentido, etc.
  • Sobre la percepción de los demás de nuestra actuación: se darán cuenta, daré la nota, sabrán que lo estoy pasando fatal, etc.
  • Sobre el juicio negativo de los demás: Pensarán que no tengo ni idea, que hago el ridículo, que cómo se me ocurre, etc.
  • Sobre ser rechazado: Empezarán a evitarme, no me tendrán en cuenta, dejarán de contar conmigo, me despedirán, etc.
  • Sobre autodesprecio: Lo mío no tiene nombre, qué ridículo soy, esto no se me va a pasar nunca, no sirvo para nada, etc.
  • Sobre reacciones de ansiedad visibles: se nota que tiemblo, ¡qué vergüenza cada vez sudo más!, mi pulso me delata, no podré disimular el rojo de la cara, etc.

Las personas que sufren fobia social empiezan a llenarse de pensamientos anticipatorios sobre lo que sucederá, a criticarse por lo que deberían haber hecho y no hicieron y a limitar sus interacciones sociales, cada vez reducen más su círculo. Convivir con tanto pensamiento negativo, sin duda afecta a nuestro estado de ánimo y a nuestra visión del futuro.

El tratamiento de la fobia social tiene muy buenos resultados y las personas que se enfrentan a sus miedos abandonan el problema y lo eliminan de sus vidas, si te sientes así, no dudes en acudir a un psicólogo para que te ayude con ello.

Lo cierto es que personas que vayan a criticar nuestra conducta siempre van a existir, personas a las que no vayamos a gustarles también, así que, haz lo que quieras hacer, independientemente de ellos, no puedes controlar lo que pensarán, pero si lo que tú pensarás.

¿Me gusta realmente? ¿Seré demasiado exigente?

By | Amor, pareja | No Comments

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A veces pasa eso, alguien te gusta, pero o bien sientes que sí, que tiene cualidades, que te gusta, pero que le falta algo para que te atraiga, no sabes ni qué es exactamente, pero no lo tiene, o bien te gusta, pero su actitud, su forma de responder ante la vida o ante el día a día, u otra cosa, la que sea aunque pueda parecerle a muchos insignificante, hace que no sea suficiente para ti, hace que esa persona no provoque aquella emoción que buscamos, la que se apodera de ti, la que te hace enloquecer y perder la noción del tiempo.
No genera esa sensación que uno tiene cuando sabe que está donde debe estar.


Hay personas que te atraen, pero no con la fuerza necesaria para unirte a ellas.

 

Es un momento extraño, la verdad, porque a veces uno se plantea: ¿seré yo? ¿será que soy muy exigente? ¿Al final me quedaré sol@ por tanto esperar?
El miedo y la duda siempre acompañándonos, siempre en nuestra espalda esperando a hacer de las suyas..
Hay que tener claro que la perfección no existe, que nosotros no lo somos, entre otras cosas porque es imposible y porque ni siquiera sabríamos cómo llevarlo a la práctica, lo que hoy nos parece perfecto, mañana ya no lo es. Pero además de aceptar que la vida es perfecta justamente por su imperfección, también tenemos que tener claro que las emociones nos hablan, nos transmiten cosas, y que hay que escucharlas.
Si no sientes que debes estar ahí, vete.
Y ten paciencia, TODO LLEGA, siempre, (y eso que no me gusta usar el siempre ni el nunca), pero es así, cuando uno menos se lo espera aparece.
El amor, se manifiesta de tantas formas, ha nacido amor donde uno jamás se lo hubiese imaginado en tantas ocasiones, RESPIRA, sigue tu camino, y cambia cuando no te guste, no trates de convencerte. ¿Será por caminos?
(Aclaro que hablo de los inicios, sin duda, si estamos en pareja, también podemos poner flores en el camino si está algo vacío, no quiero hacer apología del abandono)..

Todos hablamos de la autoestima, pero ¿qué es?

By | Autoestima | No Comments

La autoestima es la visión íntima que tenemos de nosotros mismos es una experiencia íntima que compone lo que yo pienso y siento de mí mismo, no lo que otros piensen y sientan sobre mí. La autoestima es la evaluación que hago yo de mí mismo, en qué grado estoy de acuerdo con respecto a mi autoconcepto.
La autoestima está formada por dos piezas:
– Un sentimiento de capacidad personal y
– un sentimiento de valía personal.
La autoestima es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo. Para que tenga lugar, lo esencial son las acciones que realizamos en el día a día, tanto las mentales como las físicas, en función de ellas, promovemos o deterioramos nuestra autoestima.
Lo cierto es, que lo que hacemos o pensamos ente los acontecimientos que vivimos depende en gran medida de quién y qué pensamos que somos. Nuestras elecciones y decisiones desempeñan un papel crucial en el nivel de autoestima que a la larga desarrollaremos.
La autoestima es siempre una cuestión de grado, nadie carece por completo de autoestima positiva, ni nadie es incapaz de desarrollar su autoestima. Ahora bien, todos entendemos que lo interesante es contar con una autoestima positiva, puesto que disponer de ella, es un requisito esencial para poder gozar de una vida plena.
En la autoestima evaluamos dos aspectos:
– La habilidad que tenemos para enfrentarnos a los desafíos de la vida (para comprender y superar los problemas) y
– El grado de derecho que tenemos para ser felices (para respetar y defender nuestros intereses y necesidades).
Tener un término medio de autoestima es fluctuar entre sentirse apto y no apto para la vida, acertado y equivocado como persona. Cuando soy incoherente en cuanto a mi conducta, y a veces me cuido y me valoro y otras veces no, a lo que contribuyo es a reforzar mi inseguridad.
Cuanta más alta sea nuestra estima, más alegría experimentaremos por el solo hecho de ser, de despertarnos por la mañana, de vivir…
Cualquiera que haya sido nuestra educación, ya de adultos la cuestión de la autoestima está en nuestras manos. Nadie puede respirar por nosotros, pensar por nosotros, decidir por nosotros, sentir por nosotros, ni imponernos el amor por nosotros. Uno mismo es el responsable de cuidar y fomentar su autoestima positiva independientemente de lo que ocurra a su alrededor.
Puedo ser amado por todos menos por mí mismo. Puedo dar a entender seguridad en mí mismo a los otros y no sentirla cuando estoy en soledad. Puedo satisfacer las expectativas de los demás y no las mías, por poder puedo muchas cosas, ahora bien, lo interesante sería plantearse: ¿con qué fin no me cuido?, ¿con qué fin hago caso a las demandas y a las necesidades de los demás y no a las mías?2398100
Una pareja, un reconocimiento laboral, o de nuestros amigos, un estatus económico, un buen aspecto físico, etc., no generará nuestra autoestima, sí que es cierto que pueden hacernos sentir mejor con respecto a nosotros mismos durante un tiempo, o más cómodos en determinadas situaciones, pero la realidad es que la comodidad no es la autoestima, son cosas distintas.
La mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorespeto en todas partes menos en sí mismas, y de este modo, fracasan en su búsqueda. Si tenemos en cuenta que la búsqueda es irracional, el anhelo “por algo más” existirá siempre, y por lo tanto: ¿si jamás cubrimos nuestras necesidades cuándo nos sentiremos realmente felices y plenos?
Hay que tener en cuenta que la verdadera naturaleza de la autoestima no es competitiva ni comparativa, no se trata de lo que yo tengo en mayor o menor medida en comparación con los otros, se trata de cómo me siento yo conmigo mismo, independientemente de los otros.

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Una de las características más significativas de una autoestima sana es disponer de un estado en el que no sienta que estoy en guerra ni conmigo mismo ni con los demás, sentirme en paz con lo que pienso y hago.
Idealmente, todo el mundo debería disfrutar de un alto nivel de autoestima que le permitiese disfrutar de la vida y sentirse feliz, pero por desgracia esa no es la realidad, existen muchas personas que cuentan con sentimientos de inutilidad, inseguridad, dudas sobre ellas mismas, culpa y miedo a participar activamente en la vida, no siempre esos sentimientos se reconocen y admiten fácilmente, pero en muchos casos están presentes y causan en las personas un sentimiento de malestar, insatisfacción y tristeza que les condiciona en su día a día.
Todos hemos pasado por momentos en los que nos hemos sentido mejor y/o peor con respecto a nosotros mismos y nos hemos dejado llevar por el malestar o la inercia que de él se deriva, hemos sido más o menos conscientes de que con las conductas que escogíamos no nos estábamos ayudando, pero, lo cierto es que la autoestima va construyéndose con el tiempo, y hemos de tratar de cultivarla para garantizarnos una autoestima positiva, si lo hacemos, nos estaremos responsabilizando de nosotros mismos, y eso hará que la aumentemos.
Todos nos merecemos tener una autoestima sana y una vida plena, todos, pero hemos de ser conscientes de que es un trabajo, a veces no tenemos ganas de luchar contra las adversidades y nos dejamos llevar, pero hemos de recordar que nadie puede salvarnos, nosotros somos los responsables de nuestra vida y de nuestro bienestar.

¡A por ella!

(Este es el primero de los artículos de autoestima para el blog, empecemos por definirla, otro día más aspectos relacionados con ella)

La mente creadora de miedo

By | ansiedad, Autoestima, miedo, Rumiación | No Comments

Somos nosotros mismos los que damos mayor o menor valor y credibilidad a los pensamientos paralizantes de miedo e inseguridad que nos acompañan en el día a día.

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Cuando nos damos cuenta, de que tenemos poder sobre nuestra mente dando realismo a nuestros pensamientos, comenzamos a mejorar nuestras interpretaciones de las cosas y por lo tanto nuestras emociones.
Nosotros somos nuestro mejor apoyo o nuestro mayor obstáculo, de nosotros dependerá escoger qué papel nos hará sentirnos mejor en el día a día.

En la actualidad, realmente hay pocas cosas que puedan suscitarnos miedo de verdad, la mayoría de éstos miedos son generados por nuestra mente, por nuestra forma de pensar y por el tiempo que le dedicamos a cada uno de nuestros pensamientos.

Cuando creemos que algo es peligroso nos asustamos, y cuando sentimos miedo evitamos el objeto temido, por lo tanto, al evitarlo le damos mayor credibilidad al pensamiento, llegamos incluso a darlo por válido cuando no tiene porque serlo en absoluto.

Valoremos entonces si aquello a lo que tememos realmente da o no da miedo, y si la respuesta es no, planteémonos: ¿por qué le temo? ¿por qué lo evito? y ¿por qué huyo si lo veo claro?.

Con más o menos miedo sería bueno que comenzásemos a actuar de un modo distinto, ayudándonos a que ese temor vaya perdiendo fuerza y poder sobre nosotros.

¡Ánimo!

Soltar lo que nos pesa

By | Autoestima, Seguridad en uno mismo | No Comments

Si no sueltas lo que te duele, por mucho que cambies de caminos todos te aportarán lo mismo, tu perspectiva de la vida y tus emociones serán las mismas, o incluso irán a peor.

Huir no es la mejor opción, ni tampoco la que nos garantiza mejorías, en un primer momento puede parecer que es justo lo que necesitamos, que nos salva del sufrimiento, pero lo cierto es que el dolor es inevitable, en muchas situaciones de la vida no podremos evitar sufrir, es un hecho incuestionable que en la vida, a veces las cosas no son como uno quisiese que fuesen, hay que aprender a gestionar esas emociones que surgen del desacuerdo existente entre lo que desearíamos y lo que realmente es.

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Cuando las cosas no concuerdan con nuestros deseos, es bueno trabajar en la aceptación de lo que es, entender que así me siento porque la situación lo merece. Al mismo tiempo es bueno pensar que necesitamos sanarlo, esa es la opción más realista, hay que enfrentarse al dolor, al miedo o a las inseguridades, aunque nos cueste, aunque nos resulte complicado y doloroso, nos beneficiará a largo plazo aumentando nuestra autoestima y la seguridad en nosotros mismos.

Si caminas con una piedra, no cambies de zapato ni de camino, primero mira qué puedes hacer con ella, si es que realmente puedes hacer algo, si no aporta nada a tu camino tira la piedra, y una vez libre de ella, decide si cambias de camino o de zapato.