cuidarse a uno mismo

¿Quieres que se hable bien de ti?

By | Aceptación, Autoestima, Confianza en uno mimso | No Comments

 

Hace mucho que quería poner esta imagen, me encanta, la uso un montón en consulta, me parece ¡taaaaan cierta!
Al final, ni haciéndonos el muerto TODOS hablarían bien de nosotros. Hay quien directamente no sabe hablar bien de los demás, bueno, no es que no sepan, es que algunos no quieren tomarse esa molestia, (si supiesen que sobre todo es bueno para ellos…).
No estamos libres de las críticas, no estamos libres de los comentarios o juicios acerca de nuestra persona o de nuestras conductas, pero

¿Hasta qué punto son importantes esas críticas?
¿Hasta qué punto hemos de adaptarnos a los deseos de las otras personas?
¿Hasta qué punto hemos de medir nuestra libertad por agradar a todos?
¿Hasta qué punto es realista nuestra meta, se puede agradar a todo el mundo?
En consulta vemos que se sufre mucho por esto, y lo peor es que en la mayoría de los casos, la preocupación del “qué dirán” no incluye a personas significativas de nuestra vida, sino todo lo contrario, sobre todo parece como que no nos hemos parado a pensarlo, porque en realidad nos preocupa que opinen mal de nosotros personas que no dan mucho o ningún sentido a nuestra vida. ¿Para qué les damos el poder de decidir por encima de nosotros a ellos?
En el caso de las críticas de las personas significativas, de las que sí que nos importan y sí que dan sentido a nuestra vida, obviamente a todos nos gusta agradar, todos tenemos ese propósito consciente o inconsciente de recibir siempre la aprobación, pero una vez más no es realista el pensar que nuestras decisiones siempre gustarán a todos y que por lo tanto tenemos fórmulas para evitar que se pueda hablar mal de nosotros.
Hay que aceptarlo, darle el valor que tiene y no desviarse de la realidad, al final, la calma uno la logra haciendo lo que desde “sus zapatos”, siente que es lo mejor en ese momento y eso eso lo que debe hacer si pretende tener una conciencia tranquila.
No estoy invitando a no pensar en nadie más que en uno, en absoluto, pensar en uno también incluye pensar en las consecuencias de nuestras decisiones para las personas a las que queremos, pero… no es buena idea siempre valorar más los intereses de los otros que los propios.
Al final, ni haciéndote el muerto te vas a librar.
¡Feliz fin de semana!

Yo no doy el primer paso, que lo de él, que lo de ella… y la quietud se hace eterna

By | Solución de problemas | No Comments

Curioso el ser humano… Muchos os veréis reflejados en esta imagen. Muy probablemente habréis vivido situaciones similares, momentos en los que queremos mucho a alguien y en realidad lo que más desearíamos sería acercarnos y arreglar ese problema que nos mantiene alejados y que nos tiene enfadados cuanto antes, pero al mismo tiempo, algunas de nuestras emociones o de nuestros pensamientos nos impiden llevar a cabo ese acercamiento. Al final somos como la pareja de la foto. “Debería” acercarse él…. “Debería” acercarse ella… Y al final, unos por otros la distancia se alarga y el malestar aumenta y se prolonga, en algunos casos llega a durar días, semanas o inclusos meses y/o años, y al final, ¿para qué? ¿Qué obtenemos del orgullo y de la cabezoneria?


Hay parejas, amorosas, de amig@s, de herman@s, de compañer@s de trabajo, etc., que llegan a distanciarse eternamente por negarse a dar un paso hacia delante, por creer que es la otra persona la que “debe” darlo.
Jamás he sido fan del orgullo, entre otras cosas porque me gusta sentirme en paz con mi conducta y porque si alguien me importa de verdad, me importa lo suficiente como para no querer vivir con él/ella situaciones tan incómodas como la de la imagen.
Cuidarse a uno mismo al final también incluye hacer que las relaciones que nos importan mucho funcionen. Si la otra persona es más terca vale la pena dar ese paso, al final el malestar nos lo ahorramos nosotros mismos y además colaboramos en ahorrárselo a esa persona valiosa para nosotros.
Todos tenemos momentos de no acuerdo, faltaría más, pero al final, hablando se entiende la gente, ¿no? Desde luego mirando cada uno hacia un lado difícil encontrar soluciones eficaces a nuestros problemas.
Apartarse un poquito si es que estamos realmente “muy enfadados” para dejar que baje tanta emoción antes de hablar bien, pero una vez reducida, ¡Resuelve!

Un gran error es: tener miedo de cometer un error

By | Aceptación | No Comments

Insisto en que equivocarnos lo hacemos todos, dicen que el que nunca se equivoca es porque nunca hace nada.
Si, hay quién de nuestros errores quizás se ríe, quizás los juzga o nos juzga a nosotros por ello, pero… francamente, ¿de veras queremos darle el poder a alguien para influir en lo que queremos hacer y hacemos (sobre todo si además no nos aporta nada)? ¿Para qué? ¿A qué le tememos realmente?
También dicen que si no quieres que hablen mal de ti hazte el muerto, en la medida en la que hagas cosas, (algo común en el ser humano), estarás expuesto a que hablen de ti, y no todos lo harán bien.
Igual nos pasa a nosotros, todas las personas no nos gustan, ni tampoco todos sus actos, pretender agradar a todos es una meta algo irracional, ¿no?
Aceptemos que otros opinen, aceptemos que otros no compartan nuestra manera de ser, pero no les demos el poder de decidir qué está bien o qué está mal, no les demos el poder de llegar a influir para que no hagamos algo que para nosotros es importante, no les demos el poder de afectar nuestro estado de ánimo.
Que hablen, de lo que quieran, señal clara de que con su vida no tienen suficiente emoción. Pero nosotros, a lo nuestro, tal y como somos, con nuestra manera de entender el mundo bien clara.
Equivócate, señal de que te quieres, de que arriesgas (porque el que no lo hace no gana), de que entiendes que la vida pasa y que lo que hacemos es lo que nos llevamos. Los demás que hagan lo que quieran, cada uno decide qué quiere llevarse. Tú decide por ti.

No te dejes para después

By | Autoestima | No Comments

Cuántos priorizan miles de cosas o miles de personas antes que ellos, cuántos dicen: es que no tengo tiempo para mi, es que llego tan cansad@ del trabajo, es que mis hij@s me necesitan mucho, es que mis padres me necesitan ahora, es que a mis herma@s no les parece bien, es que mis amig@s no lo entienden, es que…

Hay una diferencia inmensa entre tener en cuenta las necesidades de los otros y hacerlas más importantes que las nuestras.
Tenemos que no sólo tener claro sino además llevar a cabo que si nosotros no nos atendemos como necesitamos, a la larga tampoco atenderemos bien a quienes queremos. Lo decimos, lo entendemos, pero de ahí a que luego lo apliquemos va un mundo y no debería haberlo.

No te dejes para después, NO TENGAS UN ES QUE para ti en todo, haz cosas por y para ti, mímate, atiéndete, hazte regalos, dedícate tiempo, haz cosas que te gusten, la vida no es todo lo que debo hacer, también tiene que tener dosis de lo que me gusta hacer y hago.
NO TE DEJES PARA DESPUÉS, aquí o se prioriza un@ a sí mism@ o mal vamos… OCÚPATE DE TI. 

Saber ser feliz con lo que tienes: eso es la riqueza

By | sentido de vida | No Comments

Aprender a valorar lo que da sentido a nuestra vida, aquellas pequeñas pero a la vez inmensas cosas por las que nuestra vida tiene sentido, aquellas que hacen que nuestro día a día valga la pena y que sin duda, sin ellas no sería lo mismo. Agradecer, centrarnos en lo que funciona, aprender a decir gracias por lo menos el doble de veces de las que hacemos una crítica.
Hacer balance no sólo de lo que nos gustaría obtener, sino también de lo que ya disponemos.
Disfrutar todo lo que hoy nos da la vida. Detenernos por un instante para ser conscientes de lo afortunados que somos.
Ser optimistas y contribuir a que nuestra vida funcione.
Sentirnos en calma con lo que hoy nos rodea, sin que ello implique que renunciemos a tener propósitos. Tenerlos, pero que uno de ellos también sea agradecer.

Acostumbrarse a lo que no nos hace bien, ¿para qué?

By | Autoestima | No Comments

Resulta curiosa la capacidad del ser humano para habituarse a cualquier cosa, como llegamos a acostumbrarnos a compartir tiempo con alguien que no nos suma, como llegamos a normalizar situaciones que poco tienen de normal.


Dicen que si el malestar es a cuenta gotas, día a día, no nos damos ni cuenta y con el tiempo un día nos asombramos a nosotros mismos de no haber percibido la realidad de la situación. Pero es cierto, resulta más sencillo detectar algo que no va bien si el malestar se produce de pronto que si se va acumulando poco a poco.
Ocurre que llega un punto en el que uno no sabe por qué está dónde está, por qué normaliza cosas que no le hacen bien, pero en muchas ocasiones, tardamos en hacer el click, nos cuesta ver desde otra perspectiva.
Sólo puedo decir a esto que os escuchéis, que hagáis caso a vuestras emociones, a vuestras sensaciones y a las reacciones que tenéis. Si no os gustan, si no las creéis apropiadas para la situación buscar el problema y darle el valor que tiene. ¿Si un/a amigo/a te explicase lo mismo que tú estás lo viviendo qué le dirías? A veces esa pregunta ayuda a detectar si la normalización que estamos haciendo tiene o no razón de ser.

¡Feliz día!

Las personas que deciden acompañarte en tu camino te están diciendo que vales, valora su opinión

By | Autoestima | No Comments

En general, la mayoría de personas en alguna ocasión hemos vivido el que otra persona decida que ya no quiere que le acompañemos en sus viajes. Es duro, sí, lo es, no nos gustan los rechazos, no nos gusta que no nos elijan como los mejores compañeros de vida. No, no nos gusta, pero muy probablemente entendemos que eso ocurre, sobre todo porque nosotros también hemos elegido en otras ocasiones rechazar la compañía de alguien a quien antes habíamos elegido.


Cuando una persona decide que ya no eres la compañía que quiere tener a su lado, no implica que ya no te valore en nada, no implica que tú no tengas valor, en absoluto, sólo que ya no eres lo que busca. Tienes cualidades, pero no las deseadas para esa persona. (A veces, incluso las tenemos todas pero la otra persona no se encuentra en el momento para valorarlas como se merece).
A menudo, cuando hay un rechazo, las personas se regalan a sí mismas todo tipo de adjetivos descalificativos, en un primer momento, es normal buscar en nosotros la carencia, la causa de ese cambio en la mentalidad de la que hasta el momento era una de nuestras compañeras de vida. Pero después, hay que darle racionalidad y verdad a las cosas. Lo merecemos.
Hay que tener cuidado con todos los desprecios que nos hacemos, con todas las culpas con las que cargamos y con nuestra autoestima. No podemos dar el poder de destruirnos a nadie.
Tenemos pruebas de que somos valiosos, las podemos encontrar en nosotros mismos o en todas aquellas personas que nos acompañan en el día a día y que deciden voluntariamente que estemos en sus vidas. Están ahí porque te valoran, ¿no?, las que antes estuvieron, también te valoraron y muy probablemente siguen haciéndolo, ¿no?.
Piensa en cuántas personas te incluyen en su vida porque realmente les gusta quién eres y qué les transmites, ¿acaso ellas no tienen valor?, ¿acaso su juicio es menos valioso que el de la persona que ha decidido apartarte de su vida?
No te quedes sólo con una opinión de ti, tienes muchas.

Valorarse es entender que si te van a querer a ratos, es mejor que no te quieran

By | Autoestima, Confianza en uno mimso, pareja | No Comments

El refuerzo intermitente, el ahora sí que te quiero y ahora no, el ahora te presto atención y te trato bien y ahora no, existe. Muchos lo han vivido en sus propias carnes y saben lo perturbador que puede llegar a ser.


Un día te hacen sentir super bien, pero al otro te ignoran, un sin sentido que como siempre, pretendemos entender y dar con el sentido.
Queremos que nos quieran de continuo, no a ratos, pero no todas las personas están dispuestas a ello, ni saben cómo hacerlo. La única persona que puede garantizarse el quererse más y mejor somos nosotros mismos. Valorarse es entender que si te van querer a ratos, mejor que no te quieran, eso ya lo hacemos nosotros. más no nos hace falta.
Cuidado con esos refuerzos intermitentes porque generan adicción, son tóxicos, nos invitan a rumiar, a la búsqueda incesante del por qué ocurre lo que ocurre y nos enseñan a esperar lo bueno, porque parece que la otra persona también sabe cómo generárnoslo, lo ha hecho, sabe hacerlo, ¿y si cambia?, ¿y si no cambia?
¡Cuidado!, de momento no parece que pretenda llevarlo a cabo, al menos hasta dónde has compartido no lo hace, así que acláralo y si no hay intención de cambio y un giro total de conducta posterior, valora si realmente lo que andas buscando es un amor a ratos, recuerda que el amor añade bienestar y calma….

Si no hay razón para quedarse, esa es la razón para irse

By | Aceptar la realidad, Autoestima, pareja | No Comments

En ocasiones no sabemos ni por qué permanecemos en un lugar concreto o al lado de una persona.
El tiempo pasa y uno simplemente está ahí, no se para a valorar los motivos que le invitan a ello.
De pronto, un día paras, reflexionas, valoras qué es lo que te invita a quedarte y por suerte descubres razones de peso que hacen que saques fuerza y energía dónde ya no la encontrabas. Gracias a ella te pones manos a la obra y haces que algo vuelva a resurgir y a ser motivante para ti.
En otros casos, esa reflexión nos descubre que los motivos por los que permanecemos no son “de gran peso”, o no deberían serlo, me refiero a que descubrimos que estamos ahí por miedo al cambio, por dependencia, por miedo a la soledad, por vértigo, porque no confiamos en que seremos capaces de adaptarnos a otra cosa, o porque no tenemos muchas esperanzas en que algo bueno pueda aparecernos y sorprendernos. Esos casos en los que asumimos que “más vale malo conocido que bueno por conocer”, (aunque en mi humilde opinión poco de cierto hay en ese refrán).
Por último, hay casos en los que uno descubre algo horrorizado que no tiene motivo para quedarse, que nada le invita a seguir ahí, al menos nada que sea importante para uno mismo. Cuando uno de pronto es consciente de que no hay razón para quedarse, entonces descubre, (con miedo o sin él, con tristeza o sin ella), que esa es la razón para despedirse, que esa es la razón para irse ya no sólo en alma, sino también en cuerpo.
Es difícil decir adiós o hasta pronto a las personas o lugares que han formado parte importante de nosotros, pero también es difícil vivir sin aceptar la realidad, sin querer cerrar etapas que ya han llegado a su fin.


En la vida, el “para qué” es vital, nos ayuda a dar sentido a las cosas que pasan a nuestro alrededor, el encontrar para qué estoy aquí, para qué comparto parte de mi tiempo contigo, para qué quiero hacerte entender otra realidad, para qué expresarte mis preocupaciones o necesidades, para qué arriesgar, para qué…
Cuando uno no encuentra ese para qué, es momento de plantearse cosas importantes.
La vida es nuestra, y es breve, tratar de encontrar el sentido de las cosas que nosotros hacemos existir en nuestra vida nos ayuda a lograr la calma, nos hace conscientes de nuestra responsabilidad con nosotros y con la vida.

¿Qué hace a una persona inteligente emocionalmente?

By | Inteligencia emocional | No Comments

“Allí dónde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida” Marcel Proust.

 

Mucho se habla de la Inteligencia emocional, muchos dicen serlo y juzgan que otros no lo son nada. La verdad es que explicar la Inteligencia emocional en un sólo post es no difícil sino más bien imposible, es un tema que recoge muchísima información, pero… por algo se empieza, otros día seguiré hablando del tema.

Es cierto que no todos tenemos las mismas capacidades de Inteligencia emocional, o por lo menos no todos las tenemos tan desarrolladas.

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Las personas que tienen alta inteligencia emocional aplican constantemente ciertos hábitos en su día a día. Algunos de ellos son:

  • Centrarse en lo positivo: Cuando se sienten mal buscan si tienen un problema, si existe se orientan a la búsqueda de soluciones, se centran en sus capacidades más que en sus limitaciones y se ponen manos a la obra. asumen que su vida es suya y que no todo lo que en ella ocurre es negativo.
  • Pensar y mirar hacia delante: Tienen la capacidad de aprender de sus errores aceptándose como humanos y perdonándose por ello, no viven esos errores como algo que sigue hoy en día y que les marcará de por vida. Viven el presente, no están constantemente rememorando el pasado ni ideando el futuro.
  • Rodearse de personas optimistas: Suelen elegir a conciencia a las personas que les rodean, escogen a personas que les aporten confianza, con las que compartir conversaciones enriquecedoras y no mayoritariamente negativas, pesimistas o enjuiciadoras. comparten su vida con las personas con las que pueden ser ellos mismos, con las que se sienten cómodos para expresar lo que sienten, con aquellas con las que encuentran afinidad en la forma de entender el mundo y las relaciones.
  • Marcar límites: Asumen su responsabilidad para garantizar la calma en sus vidas, saben que de ellos depende, que no viene del exterior sino que uno debe colaborar en que el exterior altere cuanto menos. Por ello, son capaces de respetar sus límites, cuando deciden que algo es bueno para ellos tratan de garantizarlo, independientemente de que a otros les parezca o no bien. Saben decir No y lo dicen cuando es necesario, respetan los compromisos que establecen con ellos mismos y con los otros y se dan tiempo cuando lo necesitan. Son educados y considerados, pero sin permitir que crucen los límites que les vulneren. Antes de hablar o de responder impulsivamente tratan de mantener la calma.
  • Elegir en qué invertir la energía: Tienen sus propias opiniones de ellos mismos, de los otros y del mundo y respetan que los demás puedan tener otras opiniones, no juegan a convencer, a criticar ni a manipular, pero al mismo tiempo tampoco permiten que los demás hagan eso con ellos. Deciden en qué invertir su energía emocional y los enfados, la ira o los conflictos no suelen ser sus elegidos. Prefieren invertir su energía en aquellas situaciones que entienden que les suman.11160580_10152880220733131_8677925156218975576_n
  • Aprender de sus pasos y de los pasos de las personas que les rodean: Están abiertos al conocimiento, al aprendizaje, están abiertos a nuevas ideas, escuchan de forma activa aunque también tienen su propio juicio en el cual confían, van aprendiendo conforme les van sucediendo cosas en la vida.
  • Pensar en qué invertir su tiempo: Analizan qué les gusta en la vida, qué les llena, qué les motiva, se lo preguntan regularmente para decidir en base a su propio autoconocimiento. Saben quiénes son, qué les motiva a ellos verdaderamente y por lo tanto se garantizan formas de vivir felices, divertidas y agradables para ellos. Saben que son ellos los que deben dar sentido a su vida y que sólo podrán hacerlo si antes se preguntan qué les mueve personalmente.

 

 

“Una persona inteligente es la que sabe qué hay que decir en cada momento, pero una persona sabia sabe si hay que decirlo o no”.