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Me equivocaría otra vez

By | Aceptación | No Comments

Hace unas semanas tuve una charla con amigas en la que salió el tema de repetir o no, aquellas experiencias de nuestra vida que sin duda nos han marcado y nos hicieron daño.
Se cuestionaba el hecho de si pasado el tiempo, creían o no que lo volverían a vivir.
La respuesta fue unánime: ¡SÍ!


¿Qué implica esa respuesta? ¿No haber aprendido de la vida o haber sanado la experiencia y haber aprendido con el paso del tiempo que aquello, (por mucho que implicase dolor), había valido la pena por distintos motivos?
Aprender de la experiencia no implica pensar que fue una locura haberse dejado llevar en aquel momento.
Por aquel entonces, eramos quiénes eramos, vivíamos lo que vivíamos, sentíamos lo que sentíamos y creíamos que en absoluto era una mala idea dejarse llevar. Por lo tanto, ¿pasado el tiempo, deberíamos enfadarnos con nosotros mismos por no haber sabido decir no o por no haber sabido gestionar de otro modo la situación? ¿Para qué?
Parece más sensato, realista y sano entender y aceptar que en la vida a veces uno se deja llevar por la corriente y que por suerte, casi siempre termina saliendo.
Parece más sano entender que en ese momento en realidad, nos escuchábamos a nosotros mismos y nuestra mente, (equivocada o no), nos invitaba a sentir lo que teníamos en frente.
La verdad es que yo me equivocaría otra vez, hoy no volvería a dejarme llevar ante la misma situación, (o eso quiero pensar y creer), , pero porque hoy ya no soy la misma persona, pero sin duda, sintiendo y pensando lo que sentía en el pasado, estoy segura de que dejarme llevar en aquel momento fue una buena elección.
Las aventuras implican muchas veces que el resultado del viaje no sea el esperado, pero no por ello no merecen la pena, al contrario, gracias a ellas hoy somos los que somos.
Tenemos muchas tareas pendientes en la vida, y una de ellas es la de relacionarnos con amor con nuestro pasado, con la persona que eramos y con nuestras decisiones de entonces.

¿Quieres que se hable bien de ti?

By | Aceptación, Autoestima, Confianza en uno mimso | No Comments

 

Hace mucho que quería poner esta imagen, me encanta, la uso un montón en consulta, me parece ¡taaaaan cierta!
Al final, ni haciéndonos el muerto TODOS hablarían bien de nosotros. Hay quien directamente no sabe hablar bien de los demás, bueno, no es que no sepan, es que algunos no quieren tomarse esa molestia, (si supiesen que sobre todo es bueno para ellos…).
No estamos libres de las críticas, no estamos libres de los comentarios o juicios acerca de nuestra persona o de nuestras conductas, pero

¿Hasta qué punto son importantes esas críticas?
¿Hasta qué punto hemos de adaptarnos a los deseos de las otras personas?
¿Hasta qué punto hemos de medir nuestra libertad por agradar a todos?
¿Hasta qué punto es realista nuestra meta, se puede agradar a todo el mundo?
En consulta vemos que se sufre mucho por esto, y lo peor es que en la mayoría de los casos, la preocupación del “qué dirán” no incluye a personas significativas de nuestra vida, sino todo lo contrario, sobre todo parece como que no nos hemos parado a pensarlo, porque en realidad nos preocupa que opinen mal de nosotros personas que no dan mucho o ningún sentido a nuestra vida. ¿Para qué les damos el poder de decidir por encima de nosotros a ellos?
En el caso de las críticas de las personas significativas, de las que sí que nos importan y sí que dan sentido a nuestra vida, obviamente a todos nos gusta agradar, todos tenemos ese propósito consciente o inconsciente de recibir siempre la aprobación, pero una vez más no es realista el pensar que nuestras decisiones siempre gustarán a todos y que por lo tanto tenemos fórmulas para evitar que se pueda hablar mal de nosotros.
Hay que aceptarlo, darle el valor que tiene y no desviarse de la realidad, al final, la calma uno la logra haciendo lo que desde “sus zapatos”, siente que es lo mejor en ese momento y eso eso lo que debe hacer si pretende tener una conciencia tranquila.
No estoy invitando a no pensar en nadie más que en uno, en absoluto, pensar en uno también incluye pensar en las consecuencias de nuestras decisiones para las personas a las que queremos, pero… no es buena idea siempre valorar más los intereses de los otros que los propios.
Al final, ni haciéndote el muerto te vas a librar.
¡Feliz fin de semana!

También hay que aprender a agradecer lo que no fue

By | Aceptación | No Comments

Nos cuesta bastante agradecer lo que no es como habíamos imaginado, lo que no resulta como esperábamos o deseábamos. Pero lo cierto es que lo que no está destinado a ser es bueno que no sea, y con el tiempo y una actitud optimista siempre terminamos haciéndonos conscientes de que la vida nos hacía un favor cuando sentíamos que era de lo más injusta y cruel.
Sin duda cuando las cosas no salen como esperábamos nos sentimos mal en un primer momento, y hay que dar espacio a ese malestar, no es bueno impedirnos sentir lo que sentimos, las emociones hay que dejarlas fluir, tener su espacio de expresión, pero al poco tiempo, aunque aún duela la experiencia también hay que comenzar a dar lugar al optimismo, a la esperanza y al agradecimiento, lo que no tenia que ser, si no es, mejor.
Además, ya sabemos que todo pasa, si miramos atrás en nuestra vida lo vemos claro, aquellos que están en nuestro pasado están dónde deben estar, dejándonos más tiempo para añadir nuevas experiencias.
Dar gracias y tener esperanza y confianza es vital, nos ayuda enormemente a sobrellevar los cambios de la vida sin “morir en el intento”.

Un gran error es: tener miedo de cometer un error

By | Aceptación | No Comments

Insisto en que equivocarnos lo hacemos todos, dicen que el que nunca se equivoca es porque nunca hace nada.
Si, hay quién de nuestros errores quizás se ríe, quizás los juzga o nos juzga a nosotros por ello, pero… francamente, ¿de veras queremos darle el poder a alguien para influir en lo que queremos hacer y hacemos (sobre todo si además no nos aporta nada)? ¿Para qué? ¿A qué le tememos realmente?
También dicen que si no quieres que hablen mal de ti hazte el muerto, en la medida en la que hagas cosas, (algo común en el ser humano), estarás expuesto a que hablen de ti, y no todos lo harán bien.
Igual nos pasa a nosotros, todas las personas no nos gustan, ni tampoco todos sus actos, pretender agradar a todos es una meta algo irracional, ¿no?
Aceptemos que otros opinen, aceptemos que otros no compartan nuestra manera de ser, pero no les demos el poder de decidir qué está bien o qué está mal, no les demos el poder de llegar a influir para que no hagamos algo que para nosotros es importante, no les demos el poder de afectar nuestro estado de ánimo.
Que hablen, de lo que quieran, señal clara de que con su vida no tienen suficiente emoción. Pero nosotros, a lo nuestro, tal y como somos, con nuestra manera de entender el mundo bien clara.
Equivócate, señal de que te quieres, de que arriesgas (porque el que no lo hace no gana), de que entiendes que la vida pasa y que lo que hacemos es lo que nos llevamos. Los demás que hagan lo que quieran, cada uno decide qué quiere llevarse. Tú decide por ti.

¡Tranquilos, nada está bajo control!

By | Aceptación, ansiedad | No Comments

A veces pensamos que si tuviéramos una varita mágica nos gustaría poder controlarlo todo, que las cosas fuesen como a nosotros nos gustaría, que las personas pensasen y reaccionasen como a nosotros esperábamos que lo hicieran, que todo fuese exactamente igual a como es en nuestra mente. Lo cierto es que no nos hemos parado a pensar en la realidad que eso implicaría, ¡menudo rollazo! ¡Nada nos sorprendería! En ocasiones no pensamos realmente en las cosas que llegamos a desear, en las consecuencias que tendría el que nuestro deseo se cumpliese.


¿Calma! Nada está controlado, y eso es justamente lo que hace que la vida pueda tener siempre sorpresas que mostrarnos, eso es lo que hace que tengamos ganas de vivir, de crear, de soñar, de ilusionarnos.
Tendemos a pretender tenerlo todo bajo control, pero, ¿os habéis planteado cuál es el fin que se pretende al ir tras esa meta? ¿os habéis planteado cuáles serían las consecuencias de ocurrir así?
Pretender controlar sólo hace que descontrolarlo todo aún más, cuidado con las metas inalcanzables que nos marcamos, sobre todo si además ni siquiera nos hemos planteado si son buenas o peores.

Calma

By | sentido de vida | No Comments

Calma, calma y más calma. Eso es lo que la mayoría necesitamos y lo que tanto nos cuesta encontrar. Calma para entender que lo que sentimos pasará, calma para entender conductas de otros que no entendemos, calma para entender lo que nos parece injusto, calma para demostrarnos a nosotros mismos que podremos con lo que ahora nos está atormentando, calma para que finalmente podamos ver que lo que ahora sentimos quizás sólo es fruto de las emociones pero no real, calma para poder hacer nuestras cosas, calma para poder hacer aquello que nos apasiona y disfrutarlo, calma para poder dedicarnos a nosotros mismos, calma, algo de lo que todo el mundo habla y que no muchos sienten.
Lo cierto es que es de lo más importante, es de lo mejor a lo que podemos aspirar, a sentirnos bien con nosotros mismos, con nuestra vida y con lo que la forma.
Cuando uno encuentra la calma, entonces realmente sí que es afortunado, pero lo cierto es que para alcanzarla, primero hay que aceptar las montañas rusas que vengan, hay que darles su tiempo y su espacio, hay que permitir que dejen en nosotros lo que tengan que dejar.
Calma, calma, calma. Todo llega, pero para ello uno mismo ha de poner de su parte.

Si no hay razón para quedarse, esa es la razón para irse

By | Aceptar la realidad, Autoestima, pareja | No Comments

En ocasiones no sabemos ni por qué permanecemos en un lugar concreto o al lado de una persona.
El tiempo pasa y uno simplemente está ahí, no se para a valorar los motivos que le invitan a ello.
De pronto, un día paras, reflexionas, valoras qué es lo que te invita a quedarte y por suerte descubres razones de peso que hacen que saques fuerza y energía dónde ya no la encontrabas. Gracias a ella te pones manos a la obra y haces que algo vuelva a resurgir y a ser motivante para ti.
En otros casos, esa reflexión nos descubre que los motivos por los que permanecemos no son “de gran peso”, o no deberían serlo, me refiero a que descubrimos que estamos ahí por miedo al cambio, por dependencia, por miedo a la soledad, por vértigo, porque no confiamos en que seremos capaces de adaptarnos a otra cosa, o porque no tenemos muchas esperanzas en que algo bueno pueda aparecernos y sorprendernos. Esos casos en los que asumimos que “más vale malo conocido que bueno por conocer”, (aunque en mi humilde opinión poco de cierto hay en ese refrán).
Por último, hay casos en los que uno descubre algo horrorizado que no tiene motivo para quedarse, que nada le invita a seguir ahí, al menos nada que sea importante para uno mismo. Cuando uno de pronto es consciente de que no hay razón para quedarse, entonces descubre, (con miedo o sin él, con tristeza o sin ella), que esa es la razón para despedirse, que esa es la razón para irse ya no sólo en alma, sino también en cuerpo.
Es difícil decir adiós o hasta pronto a las personas o lugares que han formado parte importante de nosotros, pero también es difícil vivir sin aceptar la realidad, sin querer cerrar etapas que ya han llegado a su fin.


En la vida, el “para qué” es vital, nos ayuda a dar sentido a las cosas que pasan a nuestro alrededor, el encontrar para qué estoy aquí, para qué comparto parte de mi tiempo contigo, para qué quiero hacerte entender otra realidad, para qué expresarte mis preocupaciones o necesidades, para qué arriesgar, para qué…
Cuando uno no encuentra ese para qué, es momento de plantearse cosas importantes.
La vida es nuestra, y es breve, tratar de encontrar el sentido de las cosas que nosotros hacemos existir en nuestra vida nos ayuda a lograr la calma, nos hace conscientes de nuestra responsabilidad con nosotros y con la vida.

Ama tu cuerpo aunque tenga imperfecciones

By | Aceptar la realidad, Autoestima, Confianza en uno mimso | No Comments

Ama tu cuerpo aunque tenga imperfecciones, quiérete aunque no seas perfecto, aunque haya alguna parte de ti que no te agrade tanto, o que haya cambiado de un modo que no compartes.

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¿Quién hay perfecto lo mires por dónde lo mires?
Algunos, los que ya son conscientes de ver lo perfecto de lo imperfecto, dirán que sin duda conocen a muchas personas así.
Para aquellos que aún no se encuentran en ese punto, por lo menos tratad de ser conscientes de que una persona no es sólo aquello que no le agrada de su cuerpo, es infinitamente más.

Sin duda sabemos que el ser humano no se cansa de desear lo que no tiene y que además abusa de la comparación, “yo querría tener el pelo más liso, o más rizado o más voluminoso”, “me gustaría ser más alt@, más baj@”, “ojalá tuviese la cara menos redonda o más redonda”… La cuestión siempre es comparar aquello que no nos gusta de nosotros con lo que nos gusta de otros, ahora bien, ¿cuántas veces nos alegramos de aquello que nosotros tenemos bonito?, ¿cuántas veces lo agradecemos?

Aunque es real que existe la perfección de la imperfección y que podemos llegar a creer en ello, y a vernos y sentirnos así, aceptando quiénes somos y agradeciéndolo, mientras tanto, quizás sería bueno entender y aceptar que nadie es exactamente igual a como le gustaría y que no por ello no es maravilloso, que no por ello debe rechazarse ni entender que los demás le rechazan seguro. Cada uno es como es, y en algunos aspectos no puede cambiarse, ¿Y qué? ¿es por ello menos válido? ¿es por ello por lo que su vida no puede ser placentera? Sin duda no, o por lo menos no debería ser así.

A veces cuesta aceptarse cuando hay cosas que no nos gustan de nosotros, a veces cuesta valorarse, pero sólo depende de nosotros, sólo uno mismo decide quién es, qué es lo más valioso que puede ofrecer, a qué o a quién quiere darle el poder de menospreciarle o de hacerle creer que la vida no vale la pena o que no es valioso.
Sólo uno mismo puede hacer que se fijen sólo en lo imperfecto de nosotros o que ni siquiera lo noten.

¿Qué es realmente lo más importante a la hora de evaluar la belleza de un ser humano?
Diría, que encontrar si tiene algún aspecto que podría mejorar, no es la respuesta..

¿Qué hace a una persona inteligente emocionalmente?

By | Inteligencia emocional | No Comments

“Allí dónde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida” Marcel Proust.

 

Mucho se habla de la Inteligencia emocional, muchos dicen serlo y juzgan que otros no lo son nada. La verdad es que explicar la Inteligencia emocional en un sólo post es no difícil sino más bien imposible, es un tema que recoge muchísima información, pero… por algo se empieza, otros día seguiré hablando del tema.

Es cierto que no todos tenemos las mismas capacidades de Inteligencia emocional, o por lo menos no todos las tenemos tan desarrolladas.

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Las personas que tienen alta inteligencia emocional aplican constantemente ciertos hábitos en su día a día. Algunos de ellos son:

  • Centrarse en lo positivo: Cuando se sienten mal buscan si tienen un problema, si existe se orientan a la búsqueda de soluciones, se centran en sus capacidades más que en sus limitaciones y se ponen manos a la obra. asumen que su vida es suya y que no todo lo que en ella ocurre es negativo.
  • Pensar y mirar hacia delante: Tienen la capacidad de aprender de sus errores aceptándose como humanos y perdonándose por ello, no viven esos errores como algo que sigue hoy en día y que les marcará de por vida. Viven el presente, no están constantemente rememorando el pasado ni ideando el futuro.
  • Rodearse de personas optimistas: Suelen elegir a conciencia a las personas que les rodean, escogen a personas que les aporten confianza, con las que compartir conversaciones enriquecedoras y no mayoritariamente negativas, pesimistas o enjuiciadoras. comparten su vida con las personas con las que pueden ser ellos mismos, con las que se sienten cómodos para expresar lo que sienten, con aquellas con las que encuentran afinidad en la forma de entender el mundo y las relaciones.
  • Marcar límites: Asumen su responsabilidad para garantizar la calma en sus vidas, saben que de ellos depende, que no viene del exterior sino que uno debe colaborar en que el exterior altere cuanto menos. Por ello, son capaces de respetar sus límites, cuando deciden que algo es bueno para ellos tratan de garantizarlo, independientemente de que a otros les parezca o no bien. Saben decir No y lo dicen cuando es necesario, respetan los compromisos que establecen con ellos mismos y con los otros y se dan tiempo cuando lo necesitan. Son educados y considerados, pero sin permitir que crucen los límites que les vulneren. Antes de hablar o de responder impulsivamente tratan de mantener la calma.
  • Elegir en qué invertir la energía: Tienen sus propias opiniones de ellos mismos, de los otros y del mundo y respetan que los demás puedan tener otras opiniones, no juegan a convencer, a criticar ni a manipular, pero al mismo tiempo tampoco permiten que los demás hagan eso con ellos. Deciden en qué invertir su energía emocional y los enfados, la ira o los conflictos no suelen ser sus elegidos. Prefieren invertir su energía en aquellas situaciones que entienden que les suman.11160580_10152880220733131_8677925156218975576_n
  • Aprender de sus pasos y de los pasos de las personas que les rodean: Están abiertos al conocimiento, al aprendizaje, están abiertos a nuevas ideas, escuchan de forma activa aunque también tienen su propio juicio en el cual confían, van aprendiendo conforme les van sucediendo cosas en la vida.
  • Pensar en qué invertir su tiempo: Analizan qué les gusta en la vida, qué les llena, qué les motiva, se lo preguntan regularmente para decidir en base a su propio autoconocimiento. Saben quiénes son, qué les motiva a ellos verdaderamente y por lo tanto se garantizan formas de vivir felices, divertidas y agradables para ellos. Saben que son ellos los que deben dar sentido a su vida y que sólo podrán hacerlo si antes se preguntan qué les mueve personalmente.

 

 

“Una persona inteligente es la que sabe qué hay que decir en cada momento, pero una persona sabia sabe si hay que decirlo o no”. 

 

El amor se cocina con calma

By | Amor, pareja, Terapia de pareja | No Comments

El amor… tan ansiado por todos y a la vez tan temido.

Ayer le explicaba a una paciente que las emociones intensas, las desmesuradas, no son buenas ni cuando nos referimos a emociones “negativas” como la tristeza o el enfado, ni cuando hablamos de las “positivas” como la alegría o el amor. Ese descontrol de emoción nos lleva a tener conductas impulsivas, que en ambos casos, pueden ser nocivas para nuestro buen funcionamiento en la vida.  Explicaba que por ejemplo una persona que se inunda de amor en cuatro días puede tomar decisiones precipitadas como casarse, tener un hijo o irse a vivir con ese/a completo/a desconocido/a, algunas de esas decisiones tienen “fácil” arreglo, pero otras como tener un hijo ya te atan de por vida. Éste es un ejemplo de cómo ese desbordamiento de emoción positiva puede llevarnos a tomar decisiones precipitadas.

Si nos centramos en al amor, qué difícil es poner los pies en el suelo sin volar ningún día, todos los que saben lo que es estar enamorado entenderán esto que digo, ese éxtasis que parece que de pronto te forma en el que pierdes la noción del tiempo, del quién eres, del realismo y de la concentración. Ese éxtasis en el que de pronto no hay más vida que la otra persona, no hay más ganas que las de compartir y pensar en planes.

Sí, es cierto, el amor es un huracán que no deja a nadie ileso, en todos surge y genera cambios y alteraciones. En cualquier caso, al tener tanto poder hemos de tratar de vigilarle si no queremos que se apodere de nosotros nublándonos todo rastro de sentido común.

El amor se cocina con calma, igual que en la cocina o en tantos otros oficios. Hay platos que a simple vista parecen deliciosos, pero que luego les falta sustancia o algún punto de sal y nos decepcionan. Hay vinos con buenas etiquetas y buen color, pero que después están picados aunque no lo pudiésemos imaginar. Con las personas pasa lo mismo, al conocer a alguien hemos de darnos calma, a simple vista, (sobre todo si la persona lo que desea es agradarte), muy probablemente llame nuestra atención y nos guste, pero sólo con el tiempo podremos valorar si realmente nos encaja tanto como para elegirle y emprender un camino juntos lleno de amor y alguna que otra riña. 😉

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Sólo con tiempo podremos ver todas las caras que definen a esa persona, y sólo entonces tendría sentido dejarse llevar por el amor. Sólo cuando de verdad entendiésemos que esa persona, al menos a día de hoy, (quizás luego cambie o bien lo hagamos nosotros), es fantástica con sus defectos y virtudes para nosotros, sólo cuando con datos pudiésemos valorar que nos vale la pena arriesgar, seamos sinceros, cuando dejamos que alguien entre en nuestra vida y en nuestro corazón, le damos cierto poder para alterar para bien o para mal nuestra calma, hay que elegir bien qué debilidad puede terminar con nosotros.

En consulta vemos a muchas personas que se han enamorado locamente en poco tiempo y que lo han hecho sin llegar a conocer quién es verdaderamente la persona que desean que comparta sus vidas, a menudo están muy tristes, desolados porque no entienden la reacción que ha tenido esa persona al decidir terminar la relación, ni tampoco el por qué lo ha hecho. Lo entiendo, de veras, cuando conocemos a alguien generamos expectativas de cómo creemos que es esa persona, y también de cómo nos gustaría que fuese, la mayoría de las veces esas expectativas las hemos construido en base a la cara que esa persona ha querido mostrarnos en los inicios, pero lo cierto es, que una persona no es sólo lo que muestra en una cara, tiene más, la decepción llega porque no queremos creer que esa persona que nos gustaba tanto y que nos parecía tan perfecta para nosotros no lo sea, nos negamos a ver la realidad, ya hemos decidido y ahora no queremos cambiar.

¿Por qué no cambiar cuando realmente vemos que no es para nosotros?

¿Por qué seguir queriendo estar con alguien que no nos valora lo suficiente, o que nada tiene que ver con nosotros más que lo que nos quería hacer creer que tenía?

La respuesta suele ser sencilla, hemos volado en vez de caminar, hemos construido castillos en el aire, nos hemos dejado llevar por esas primeras impresiones sin darnos tiempo para comprobar si realmente el plato es tan bueno como parece, sin probarlo hemos decidido que es el mejor que jamás hemos visto, nos hemos precipitado en la elección y en el juicio.

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Si estáis de lleno en ese momento de conocer a alguien, hacerlo, sin duda, vivirlo y disfrutarlo, no lo penséis ni analicéis todo, ese es un error, pero daros tiempo para conocer, caminar con los pies tanto como sea posible en la tierra, deciros la verdad: “de momento me gusta y me apetece seguir conociéndole/a para valorar si es así de verdad”, “de momento le gusto y le apetece seguir conociéndome para ver si realmente quiere elegirme o no”.

Contemplar que ambos estáis en el mismo momento, decíroslo de vez en cuando por si finalmente no ocurre lo que esperabais ni deseabais, que os guste no quiere decir que terminéis eligiéndola/o, que le gustes no quiere decir que finalmente decida que quiere compartir su vida contigo.

Deseo que la vida os ponga a personas valiosos de frente, personas que además enseguida valoren que sois lo que andaban buscando, y que además sepan cuidarlo y cultivarlo, pero también deseo que si os pone a una que no os hará felices sepáis despedirla sin sentir que os falte el aire.

¡FELIZ FIN DE SEMANA!