¿Realmente no hay, o nosotros no lo vemos?

10460104_233064293570964_1802679747752483453_nAlgo muy común en las parejas, son las quejas de lo que el otro podría darnos, pero parece que no nos da.

Muchas veces, en realidad el otro da mucho, o lo daría encantado, pero somos nosotros mismos los que no dejamos que dé, o no llegamos a apreciar que realmente sí que está dando pero que somos nosotros que no lo vemos.

Muchas veces esto nos ocurre porque pasamos poco tiempo en el presente, en lo que realmente está pasando, y nos centramos en cómo deberían ser las cosas, en nuestras expectativas.

¿Vemos “todo” lo que nos aporta nuestra pareja o nos centramos tanto en lo que no nos aporta que lo bueno no se aprecia?

En ocasiones, en consulta las parejas se dan cuenta de que su mente, se dirige tanto hacia aquello que esperan que ocurra y no ocurre, que el resto de las cosas no las ven, no las aprecian y eso hace que su sensación de frustración o de tristeza aumente.

Cuando yo actúo bien y tú no lo aprecias, cuando yo no obtengo ningún refuerzo por mi conducta adecuada, lo que se termina consiguiendo es que la probabilidad de que esa acción se repita sin duda sea menor.

Así que valora, ¿realmente no hay nada bueno en mi relación de pareja, o soy yo que no lo veo?, recuerda que “no hay mayor ciego que el que no quiere ver”. Valora que tu pareja es mucho más que aquello que tú anhelas, que no sólo es lo que no da, sino también, y mucho más importante, lo que sí que da.
Céntrate en lo bueno y tendrás más bueno.
Da más bueno y tendrás más bueno.
Escucha mejor y te sentirás mejor.
Mira lo bueno y verás más y mejor.

Espera paciente y sé paciente. No podemos pretender cambios de hoy a mañana que se puedan mantener por completo en el tiempo, acéptalo.

Cuesta lo mismo mirar hacia un lado que hacia el otro, pero las consecuencias no son las mismas en absoluto, ni para nosotros, ni para nuestra pareja ni para la relación.
En nuestras manos está, y en nuestros ojos, y en nuestra mente, y en nuestro tono, y en nuestras palabras…

Yo empiezo ya mismo a declinarme por no mirar sólo lo que no hay, es más voy a tratar de centrarme solamente en lo que sí que es real, en lo que sí que puedo ver y sentir, ¿y tú?, ¿te animas, empiezas?.

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