La inseguridad, la cara oculta de la perfección.

Podemos decir que somos inseguros o que buscamos la perfección, podemos definirlo como queramos, pero al final hablamos de lo mismo. La perfección es una meta que en esta etapa de la vida parece que todos debemos alcanzar, es como si en todo tuviésemos que llegar a la excelencia, ya me dirás qué sin sentido…
El tema está en que esa perfección que nos exigimos o que nos exigen tiene muchas más consecuencias negativas de las que nos creemos. Hay muchas personas que a día de hoy aún piensan que lo mejor es no parar de exigirse, y cuánto más altas sean esas metas mejor, pero no, calma, las personas necesitamos grandes dosis de realismo, y en cuanto a nuestras metas, también, sinceridad ante todo.
No solamente necesitamos tener los pies en la tierra, también necesitamos tener un poco de buen humor, reconocernos alguno de nuestros logros y algo de calma. Las personas perfeccionistas no suelen tener mucho de esto último, son muy exigentes consigo mismas, no se conforman con nada, no son capaces de agradecer porque cuando hay que pararse para dar gracias ya están enfrascados en otra nueva super meta o enfadados porque no están todo lo comprometidos que “deberían estar” en sus tareas. 


Las personas perfeccionistas no son capaces de parar, relajarse, dejarse llevar, equivocarse… (en fin, vivir, porque equivocarse creo que es condición sine qua non de la existencia humana…).

Los perfeccionistas tienen altos niveles de ansiedad porque necesitan tener perfectamente claro que su trabajo es excelente y no pueden parar hasta que así lo sienten, (muchas veces no llegan a sentirlo nunca, por lo tanto aunque hayan dedicado horas y horas a algo, su trabajo parece que no es digno de reconocerse, “no ha valido la pena”, “ha sido una estupidez”.
Estas personas son muy rígidas en su pensamiento, tienen unas ideas muy claras de cómo deben ser las cosas y de cómo no deben ser, necesitan sentir que lo tienen todo bajo control, (otra gran mentira a la que muchos aspiran en la vida…), y cuando sienten que las cosas se les escapan, su ansiedad y sus obsesiones empiezan a dispararse, con lo que de nuevo sufren de más.
Las personas perfeccionistas constantemente tienen presentes todas aquellas cosas terribles que les podrían pasar, ¿por qué? porque no confían lo suficiente en ellas mismas y/o porque dramatizan en exceso las consecuencias negativas de que algo no sea exactamente como habrían deseado que fuesen.
Voltaire dijo que: “Lo mejor es enemigo de lo bueno”, y es que como sabemos o ya deberíamos saber, la perfección no existe, sin duda está bien hacer las cosas adecuadamente, pero al tratar de hacerlas todas perfectas muchas veces pagamos un precio muy alto, no vivimos ni la mitad de las cosas que desearíamos vivir, no nos reforzamos por nuestros logros, no nos permitimos equivocarnos, tenemos más ansiedad de la necesaria, dudamos de más, somos demasiado exigentes con nosotros mismos…
¿Por qué no puedes confiar ya en ti? 
¿Por qué necesitas que todo sea perfecto?
¿Por qué necesitas tanto la aprobación de los demás? 
¿Por que la excelencia debe ser lo único a lo que aspirar?

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