El “te lo dije” que más duele es cuando te lo dices a ti mismo

Y muchas veces, por desgracia, es el que más se repite..
Es común y propio de todos los mortales, hacer cosas que a priori sabemos que quizás son algo descabelladas, dejarnos llevar omitiendo parte de la información que ya tenemos, para arriesgarnos en algo que a veces, ni nosotros mismos vemos posible. En parte, el que no arriesga nunca gana, y en muchas ocasiones, lo que en principio puede parecer una locura, termina sucediendo y sin ningún “te lo dije”. Es cierto que si lo veías venir, muy probablemente no te escapes después de tu “te lo dije”, pero también es cierto, que a toro pasado, todos lo vemos todo muy claro, todos tenemos mucho temple y mucha entereza. Parecemos más sabios y racionales.


Las decisiones tomadas en el pasado, tienen el sentido que tienen cuando las entendemos en base al momento vital que la persona estaba viviendo entonces. No siempre estamos en las mismas condiciones para cuidarnos tan bien o para pensar más racionalmente.
Al final, en la vida hay distintos “te lo dije”, los de: “deberías haber hecho” y los de: “no deberías haber hecho”. Ya es cuestión personal el decantarse más por una opción o por otra, pero del “te lo dije”, parece que hagamos lo que hagamos, no nos escapamos.
Se dice que en si mismos, los “deberías” son creencias irracionales. Siempre “podríamos” muchas cosas, pero lo cierto es, que no siempre las hacemos, no siempre ocurren, no siempre hay una buena forma de responder a las cosas… No quiero hacer una invitación masiva al: “haz lo que sientas esté bien o mal”, sin duda no pretendo eso, pero hemos de aceptar que muy probablemente nos equivocaremos en la vida más de una vez y más de dos, quizás tampoco es cuestión de fustigarse después con muchos “te lo dije”, quizás con los justos para aprender un poco es más que suficiente.
No somos robots, somos personas, en nuestras vidas es bueno que hayan “te lo dije”, señal de que vivimos, señal de que arriesgamos. Sin pasarse, obvio, si las consecuencias son todas terribles, quizás eso no vale la pena dejarlo surgir, pero si para nosotros hay un para qué, si hay un sentido claro de por qué queremos que algo pase o no pase, ¿por qué hacer otra cosa?

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