Monthly Archives: noviembre 2017

Y lo que pasó ya no habla de nuestro presente

By | Aceptación | No Comments
Entre las cosas que nos hacen perder mucha energía se encuentra el darle vueltas a una situación que no podemos cambiar, el enfadarnos y/o resignarnos con lo inevitable. Sin duda el desgaste físico y mental que eso produce es inmenso, (recuerdo, como apunte, que no tenemos tanto tiempo en la vida como para saber que lo estamos perdiendo y aún así seguir haciendo lo mismo, la cosa no está como para desperdiciar vida, ahí lo dejo).
La esencia de la vida es ir hacia delante, pero a veces nos empeñamos en seguir estando en un lugar que a día de hoy no tiene razón de ser.
Aceptar nuestro pasado es aceptarnos a nosotros mismos, aceptar nuestros actos, nuestros aciertos y nuestros fallos, aceptar nuestras pérdidas o ganancias, aceptar todo lo que ha formado parte de nuestra historia.
Negar nuestro pasado es negar nuestras experiencias, nuestros recuerdos y una parte del quiénes somos hoy.
Es evidente que de unos actos estaremos más orgullosos que de otros.
Es evidente que unas cosas nos generarán un recuerdo más o menos bonito, pero al final, lo que ha sido ha sido, no podemos echar marcha atrás, ahora sólo nos queda seguir hacia delante.
Quedarnos estancados tampoco resulta útil.
Como dicen, no podemos leer el siguiente capítulo de nuestra vida si sólo hacemos que dedicar tiempo a releer el último.  ¿Para qué? ya está, déjalo pasar, suéltalo, llora lo que tengas que llorar, háblalo si lo necesitas, acude a un profesional, viaja, haz algo, lo que sea, pero no conviertas tu vida en un eterno lamento, no te dejes llevar por la inercia y la apatía centrándote sólo en aquello que pasó de un modo distinto a como hubieses deseado, no te hagas eso, seguro que no te lo mereces, seguro que si te lo permites podrás sorprenderte de nuevo al caminar hacia delante.
Aprende de ese pasado, no trates de cambiarlo pero aprende de él. Aprende todas las lecciones que te dé: no eres perfecto/a; las cosas no siempre son como uno desearía; a veces en la vida uno pierde; a veces en la vida uno se equivoca y luego tiene que cargar con las consecuencias… Todo lo que tenga que decirte tu experiencia es conocimiento para ti, ¡úsalo!
Perdona, a quien necesites perdonar, a la vida, a ti, a quién creas que se comportó mal, perdona todo lo que te ancla en el pasado porque hasta entonces no lo podrás soltar y seguirás viviendo como máximo a medias.
Tenemos que tener en cuenta que el pasado es un sitio de referencia, no un sitio de residencia así que para poder vivir en otros lugares, necesitaremos alimentarnos de curiosidad, amor hacia la vida y hacia nosotros, y sobre todo esperanza y compasión, creer en la vida y no culparnos más por lo que no nos agrada.
El pasado siempre va a estar ahí, no podemos borrarlo porque aparece en canciones, en lugares, en frases, en gestos, el pasado constantemente hace pequeñas apariciones, es por esto que no podemos borrarlo, (sería una meta irreal), necesitamos sin duda reconciliarnos con él, permitir que se pasee por nuestra vida cuando tenga que hacerlo pero tener claro que nosotros ya no vivimos allí
Que el pasado haga actos de presencia sólo quiere decir que lo has vivido. Y ahora ya da igual si te gustó mucho o poco. Ahora ya no importa si podías haber hecho algo distinto o si no, ahora ya no estás allí. Ahora tienes otros caminos que recorrer, si te lo permites, claro…

El valor de comprometerse

By | sentido de vida | No Comments

La actitud que tenemos frente a una situación de cambio es el primer paso para poder lograrlo. Sin duda no dependerá exclusivamente de ello, hay otros factores como el conocimiento que tengamos de los requisitos para llevarlo a cabo, la práctica, el buen manejo, nuestra autoestima, la seguridad en nosotros mismos… pero sin duda, estar comprometido al 100% es el 50% del éxito para lograr aquello que nos proponemos.
Tener metas está fenomenal, pero hay que llevarlas a cabo, sino vamos dando pasos y los llevamos a la realidad se quedan en simples deseos de mejora. Para poder ver cambios necesitaremos pasar a la acción, y para llegar ahí, primero deberemos comprometernos con nosotros mismos, con nuestros sueños y con las metas que vayamos planteándonos. 


Podemos preguntarnos cosas como:
¿Esa meta es tuya o te viene impuesta?
¿El deseo de cambio nace de ti o crees que debes hacerlo para complacer a otros?
¿Cuánto de importante es para ti intentarlo?
¿Qué consecuencias tendría para ti darte la oportunidad de probarlo?
¿Qué pierdes por no llevarlo a cabo?
Shearson Lehman dice:
Compromiso es lo que transforma una promesa en realidad.
Es la palabra que habla con valentía de nuestras intenciones.
Es la acción que habla más alto que las palabras
Es hacerse el tiempo cuando no lo hay.
Es cumplir con lo prometido cuando las circunstancias se ponen adversas.
Compromiso es el material con que se forja el carácter
para poder cambiar las cosas
Es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo.
No me pueden gustar más las cosas que implican el compromiso. Como final citaré una frase de Anne Campbell que también me apasiona:
“Amor significa comprometerse sin garantías”.
Porque no controlamos casi nada, porque no sabemos que va a poder pasar, pero por suerte siempre podremos decidir comprometernos con nosotros, con la vida y con las personas a las que queremos, como podamos, pero hacerlo.
Y no todo irá como la seda, para nada, pero siempre tendremos opciones si nos acompaña una buena actitud.
¡¡¡¡¡Feliz fin de semana!!!!

 

Pautas para manejar la impulsividad

By | Inteligencia emocional | No Comments
Nos pasa, muchas veces pensamos y pensamos y al final estamos tan agotados que no pasamos nunca a la acción. En cambio, otras veces no nos detenemos a pensar ni medio minuto, nos dejamos llevar por nuestros impulsos y hacemos o decimos lo primero que se nos pasa por la cabeza.
Evidentemente no todo en la vida es pensar una eternidad para decidirnos, sin duda no lo es, hay cosas que es necesario y/o magnífico hacerlas espontáneamente, es más, esa espontaneidad es algo que nos caracteriza y que nos hace ser especiales, define en parte el quiénes somos. Pero aún así, aunque ser espontáneos puede tener aspectos positivos, muchas otras veces esa impulsividad nos genera situaciones desagradables o complicadas que no nos ayudan a gestionar la relación con nosotros mismos o con las personas que nos rodean.
Hay distintos síntomas que indican que tenemos algún problemilla con el control de nuestros impulsos:
  1. Cuando en general no somos capaces de controlar nuestras conductas y aunque sabemos que algunas de ellas son nocivas para nosotros o para las personas que nos rodean, las repetimos una y otra vez.
  2. Cuando reconocemos que en general no solemos pararnos a pensar antes de actuar, cuando nos reconocemos como unas personas impulsivas que no suelen pensar en las consecuencias de sus actos.
  3. Cuando sabemos que no nos conviene llevar a cabo una acción en concreto porque es dañina para nosotros pero al no hacerlo sentimos un gran malestar que nos empuja a actuar alejados del razonamiento.
  4. Cuando a menudo tenemos sentimientos de culpa, vergüenza o remordimientos después de habernos dejado llevar por nuestros impulsos.
  5. Cuando constantemente cambiamos de actividad, cuando no somos capaces de terminar algo porque ya estamos pensando en la siguiente cosa.
  6. Cuadno tenemos una baja tolerancia al aburrimiento y a la frustración.
  7. Cuando somos incapaces de organizar las cosas y vivimos en un constante “ya veré”, sin planificar nada.
  8. Cuando priorizamos más gustar a los demás que sentirnos en calma con nosotros mismos.
Hay algunas pautas que pueden ayudarnos a aumentar nuestro autocontrol:
  1. Aprender a parar y retrasar nuestra respuesta. Parar a pensar y decidir o responder más tarde.
  2. Reflexionar acerca de las consecuencias de nuestros actos y pensar en qué podríamos hacer y cómo.
  3. Detectar los estímulos que nos generan conductas impulsivas y tomar decisiones acerca de cómo necesitamos relacionarnos con ellos.
  4. Tener un teléfono SOS al que llamar cuando nos encontramos presos de la emoción y alejados por completo de la razón.
  5. Desarrollar conductas alternativas y a poder ser incompatibles con nuestra conducta impulsiva. Si por ejemplo es comer podemos ducharnos, pintarnos las uñas, pasear… hacer cosas que sean incompatibles con nuestra conducta impulsiva.
  6. Relajarnos, escoger alguna conducta que nos calme o aprender a respirar y hacerlo para reducir el impulso.
  7. Aumentar nuestro lenguaje interno para tener más mensajes tranquilizadores. Aumentar las autoinstrucciones, (distintos tipos de mensajes que nos ayudan a regularnos, a ser más conscientes de nuestros actos y a decidir mejor). Existen autoinstrucciones de diferentes tipos:
  • Autointerrogación: ¿Qué sería bueno que hiciese?, ¿Puedo hacerlo de otro modo?, Antes de hacer nada voy a pensar, ¿Tendría sentido hacer otra cosa?, ¿Qué he entendido?, ¿Si digo o hago lo que estoy pensando me estaré precipitando? 
  • Análisis de tareas: ¿Ahora en qué debo centrar mi atención?, ¿Cuál es el paso que he dado?, ¿Cuál es el paso siguiente?…
  • Autocomprobación: Repasar los pasos dados para ver si les encontramos la lógica…
  • Autorefuerzo: ¡Ánimo! ¡Lo estás consiguiendo!, ¡Lo estás haciendo bien!…
 
Por último, las personas que intentan hacer cosas para lograr tener autocontrol pero aún así no lo logran quizás sería bueno que se planteasen acudir a un profesional que pudiese facilitarle algunas pautas más personalizadas.

La inseguridad, la cara oculta de la perfección.

By | Autoestima | No Comments

Podemos decir que somos inseguros o que buscamos la perfección, podemos definirlo como queramos, pero al final hablamos de lo mismo. La perfección es una meta que en esta etapa de la vida parece que todos debemos alcanzar, es como si en todo tuviésemos que llegar a la excelencia, ya me dirás qué sin sentido…
El tema está en que esa perfección que nos exigimos o que nos exigen tiene muchas más consecuencias negativas de las que nos creemos. Hay muchas personas que a día de hoy aún piensan que lo mejor es no parar de exigirse, y cuánto más altas sean esas metas mejor, pero no, calma, las personas necesitamos grandes dosis de realismo, y en cuanto a nuestras metas, también, sinceridad ante todo.
No solamente necesitamos tener los pies en la tierra, también necesitamos tener un poco de buen humor, reconocernos alguno de nuestros logros y algo de calma. Las personas perfeccionistas no suelen tener mucho de esto último, son muy exigentes consigo mismas, no se conforman con nada, no son capaces de agradecer porque cuando hay que pararse para dar gracias ya están enfrascados en otra nueva super meta o enfadados porque no están todo lo comprometidos que “deberían estar” en sus tareas. 


Las personas perfeccionistas no son capaces de parar, relajarse, dejarse llevar, equivocarse… (en fin, vivir, porque equivocarse creo que es condición sine qua non de la existencia humana…).

Los perfeccionistas tienen altos niveles de ansiedad porque necesitan tener perfectamente claro que su trabajo es excelente y no pueden parar hasta que así lo sienten, (muchas veces no llegan a sentirlo nunca, por lo tanto aunque hayan dedicado horas y horas a algo, su trabajo parece que no es digno de reconocerse, “no ha valido la pena”, “ha sido una estupidez”.
Estas personas son muy rígidas en su pensamiento, tienen unas ideas muy claras de cómo deben ser las cosas y de cómo no deben ser, necesitan sentir que lo tienen todo bajo control, (otra gran mentira a la que muchos aspiran en la vida…), y cuando sienten que las cosas se les escapan, su ansiedad y sus obsesiones empiezan a dispararse, con lo que de nuevo sufren de más.
Las personas perfeccionistas constantemente tienen presentes todas aquellas cosas terribles que les podrían pasar, ¿por qué? porque no confían lo suficiente en ellas mismas y/o porque dramatizan en exceso las consecuencias negativas de que algo no sea exactamente como habrían deseado que fuesen.
Voltaire dijo que: “Lo mejor es enemigo de lo bueno”, y es que como sabemos o ya deberíamos saber, la perfección no existe, sin duda está bien hacer las cosas adecuadamente, pero al tratar de hacerlas todas perfectas muchas veces pagamos un precio muy alto, no vivimos ni la mitad de las cosas que desearíamos vivir, no nos reforzamos por nuestros logros, no nos permitimos equivocarnos, tenemos más ansiedad de la necesaria, dudamos de más, somos demasiado exigentes con nosotros mismos…
¿Por qué no puedes confiar ya en ti? 
¿Por qué necesitas que todo sea perfecto?
¿Por qué necesitas tanto la aprobación de los demás? 
¿Por que la excelencia debe ser lo único a lo que aspirar?

Las rupturas….

By | Terapia de pareja | No Comments

Las rupturas de pareja… ¿Cómo empezar este artículo?

Las rupturas duelen, las rupturas forman parte de la vida, las rupturas enseñan,…

Las rupturas son una MIERDA. La verdad es que sólo se me ocurre usar una palabrota para definirlas en una palabra, lo siento, pero los que me conocen saben que a veces enfatizo con ellas, (nadie es perfecto…) 😉.

Existen distintas rupturas, no todas comparten el mismo escenario y por lo tanto no todas se viven igual ni generan las mismas consecuencias en las personas. Unas tienen más impacto que otras en nuestros sentimientos, no nos costará lo mismo superar una que otra.

Diferentes contextos de rupturas:

  • Ambas personas sienten, con calma y cariño, que es mejor no seguir con la relación, que ya no encuentran el sentido en mantenerla y que alejados como pareja la vida les irá mejor.
  • Ambas personas se sienten ya muy alejadas como pareja pero sólo de pensar en separarse les dan los siete males. Ya no tienen cosas en común, ya no saben lo que es la pasión si no es por las películas o los libros que puedan tener entre manos, ya no saben si su pareja es su pareja o; su compañero/a de piso, su amigo/a, su primo/a. No piensan en romper, pero en su interior saben que lo que tienen no es lo que esperan de una relación de pareja.
  • La pareja ha dejado de respetarse y de prestarse atención y cuidados, aunque antes lo hicieron, y mucho, se amaban, hoy se sienten incapaces de ver en el otro algo positivo. Cuando sientes que tu pareja saca lo peor de ti pero ahí estás. Ahora siguen por el pasado en común pero el presente les destroza, (como diría mi amiga Ana, malviven de rentas antiguas).
  • Una de las personas está locamente enamorada de la otra, pero ese sentimiento no es recíproco, y se nota día a día, un sin vivir con mucho sufrimiento por ambas partes. “Me encantaría quererte más pero no sé cómo”, vs. “Necesito que me quieras de nuevo más pero no sé cómo hacer para reenamorarte”. Una tortura china.
  • Una de las personas está locamente enamorada de la otra y no tiene ni la más remota idea de que la otra parte no siente en absoluto lo que sentía, no hay muestras en el día a día de ese cambio emocional, no se nota nada raro, así que el enamorado vive en una película, como en el Show de Truman, sin saberlo. Su pareja se muestra atenta, cariñosa, detallista, comprometida, pero guarda muchos secretos que tarde o temprano saldrán a la luz.
  • Una de las personas está encantada en su relación pero de pronto descubre que su pareja tiene un/a amante y/o una doble vida. Bomba nuclear.
  • Una de las personas está feliz en la relación y la otra le está haciendo la muerte lenta sin reconocerlo, cada vez le/la llama menos, le/la visita menos, le/la besa menos, etc. La persona cada vez dice tener menos tiempo para la relación, (curiosamente no hay ningún cambio en su día a día, no hay aumento de horas en el trabajo…, pero ahora no tiene el tiempo que antes sí que tenía). Lo peor de todo es que aunque sabes que te están haciendo la muerte lenta la otra persona no lo reconoce y gira la tortilla, eres tú que te estás rallando. Comienzo de la locura.
  • Una de las personas tiene que cambiar de residencia por trabajo, antes de ese cambio, “todo parecía estar bien” entre ellas. Como dicen la distancia hace el olvido, aprendemos a vivir sin el otro, a no necesitar ya su compañía, su afecto, su opinión, etc. y de pronto, pasa el tiempo, se vuelve a la situación inicial y ¡BOOM! Ya no sabemos por dónde empezar para sentirnos cómodos. Te añoraba, pero ahora sacar tiempo para ti o para tener relaciones se me hace cuesta arriba. Bienvenido a la nueva realidad.
  • Estábamos conociéndonos, todo pintaba bien, y de pronto, hemos empezado a darnos de cruces con la realidad, parecía súper pero tiene unas cosas tan raras y que me gustan tan poco… el príncipe azul era azul de tanto estrujarse para parecer otro que en realidad no es. Cuando ya se ha relajado ha perdido todo su encanto, nos hemos enamorado de un ideal que nos ha vendido y que en realidad nada tiene que ver con la persona con la que estamos. Empieza la duda; “Antes era así, ¿será que pasa por un mal momento?” “¿Será que verdaderamente no es así?” “Si ha sabido gustarme será que puede ser así, y si vuelve a serlo y me arrepiento de terminar la relación?” Empieza la rumiación obsesiva.
  • Hemos tenido una relación buena durante años y de pronto descubrimos que la persona con la que estábamos no es lo que nos había vendido, es un ser terrible que es capaz de lo peor. Nos enteramos de algo muy grave que ha hecho la persona con la que hemos compartido la vida durante años. (Abusos, robos…). De película de terror.
  • Hemos tenido una relación estupenda durante años y de pronto nuestra pareja nos hace saber que en realidad es gay, que lo ha escondido durante años, básicamente hasta que los hijos se independizasen y que ahora se va a vivir la vida con su nueva o antigua, pero escondida, pareja gay. Otra bomba nuclear.
  • Las cosas han empezado a ir “mal”, una de las partes sabe que todas las parejas pasan por ciertos momentos, la otra, decide terminar la relación y lo comunica por mensaje o con una llamada de teléfono, niega la posibilidad de hablarlo cara a cara o de intentar resolverlo.

Así, sin pensarlo demasiado, se me han ocurrido estos escenarios, seguro que hay más pero con estos ya puedo seguir con el propósito de mi post.

Sea por el motivo que sea, la ruptura existe, la vamos a tener que vivir y nos va a doler, sí, nos va a doler nos dejen o dejemos, y nos va a doler en todos los sentidos; físico, emocional y psicológico.

Se ha demostrado que las rupturas sentimentales duelen a nivel físico, no parten corazones en pedazos pero duelen. Se investigó en personas que miraban fotos de sus exparejas y se activaban las zonas del dolor, se liberan hormonas del estrés. Además duelen porque alteran nuestros ritmos habituales de sueño, digestión o alimentación, estamos agotados, como si nos hubiesen dado una paliza, desganados, nuestro sistema inmune se ve afectado. Nos convertimos en adictos, nos falta ese estímulo que aumentaba nuestra dopamina, (hormona relacionada con el enamoramiento, el placer y la satisfacción), nos faltan los besos, las caricias, los abrazos, la risa, la compañía y sobre todo esa “calma” que nos da saber que estamos acompañados en todo momento. En las rupturas nos volvemos obsesivos de todo aquello que hemos compartido con la que ha sido nuestra pareja y con la idea de que ya no compartiremos más cosas con él/ella.

Decía que las rupturas son una mierda por eso, porque sin duda vamos a tener que dedicar un periodo al malestar y son pocos los que encuentran el placer en esos estados transitorios, yo no, desde luego. Evidentemente si una ruptura se ha dado es porque tenía que darse, (aunque ahora no podamos entenderlo), y eso siempre es un regalo de la vida, con el tiempo lo veremos así habrá que tener paciencia, pero hasta entonces, hasta que entendamos que lo que pasó, pasó, tendremos que vivirla, sentirla, llorarla, negarla, odiarla, curarla y superarla. Nos guste o no esa será nuestra tarea y sin duda cuanto antes nos pongamos manos a la obra mejor, son nuestra calma y nuestro bienestar los que están en juego.

Es bueno que sepáis que las rupturas se superan, solemos sobreestimar el tiempo que tardaremos en superarlas, pero al final si seguimos con nuestra vida superamos las rupturas mucho antes de lo que pensábamos en los momentos iniciales. Se pasan, sí, de pronto uno/a despierta y ya no sabe cuántos días hace que ya no añora, ahora solo vive el presente, incluso puede que de nuevo esté empezando a sentir el amor por otra persona.

Las rupturas se superan, pero es importante saber que aunque sigan unas fases de duelo, el proceso no es lineal, TIENE ALTIBAJOS, podemos pasar de una fase a otra y de nuevo a la anterior, podemos arrepentirnos de la decisión, no hay que asustarse. Sobre todo al principio hay muchas contradicciones, y es normal, porque en una ruptura la persona no está con nosotros pero sigue viva, a veces es inevitable pensar en volver con ella y/o no dejarse llevar por los recuerdos o los miedos. La soledad es una realidad, es imposible llenar de un día para otro el hueco de una pareja, hay que aprender a lidiar con ello y al principio es doloroso.

No existe un remedio mágico que aniquile los síntomas de un plumazo, muchos vienen a consulta deseando que tengas la clave, que les haga dejar de añorar y recuperar de nuevo el sueño, el hambre o la alegría, pero no hay ningún remedio instantáneo.

Concluyendo que veo que de este post podría escribir un libro. Las rupturas duelen cuando las estás viviendo, sin duda no es lo mismo dejar a que te dejen, ni es lo mismo terminar bien que mal, ni terminar por decisión conjunta que con un dolor desgarrador, no es lo mismo, es verdad, pero sea cuál sea la situación previa la conclusión es la misma. Nos guste más o menos vivir una ruptura si forma parte de nuestra realidad habrá que vivirla y sin duda hay cosas que nos ayudarán más y otras que nos ayudarán menos. No conviene culparse por todo, ni compadecerse, ni pasar el día indagando en las redes sociales qué hace o dice, ni preguntar a nuestros amigos, ni hablar de ello a todas horas, ni parar nuestra vida, ni dejar de ser optimistas, ni abandonarnos a la suerte.

Las rupturas son desagradables porque duelen, en el momento se pasa mal y no nos gusta pasarlo así, pero con el tiempo, ¿verdad que ya habéis superado todas las que no creíais superar? ¿Verdad que si no hubiesen existido no habríais podido conocer a la que hoy es vuestra pareja? En la vida hay que tener paciencia, hay que darle tiempo al tiempo y hay que ser optimista y agradecido. Lo bueno es poder entender que en el momento lo pasaremos mal, pero con el tiempo esa experiencia habrá valido la pena, porque gracias a ella también somos hoy quienes somos.