Monthly Archives: Agosto 2016

Si soy lo que tengo y lo que tengo lo pierdo… ¿quién soy?

By | Aceptar la realidad, Autoestima, Cuidarse a uno mismo, sentido de vida | No Comments
 ¿Somos lo que tenemos?
¿Qué somos en realidad?
Muchos pacientes pierden su sentido de vida, su identidad y la claridad del quiénes son verdaderamente una vez que su realidad ha cambiado, por ejemplo si su relación de pareja se ha roto, si su trabajo ya no es su trabajo, si han abandonado su ciudad o su piso, si alguna de sus amistades ha decidido continuar su camino sin ellos, etc.
Es cierto que los cambios nos hacen replantearnos cosas, suelen provocar eso. También es cierto que si algo no es como quisiéramos que fuese deberemos trabajar el convivir con las emociones negativas que de ello se derivan y también en aceptarlo y relativizarlo, pero ¿qué algo no resulte como nos lo habíamos planeado debe removernos hasta el punto de cuestionarnos quiénes somos sin aquello externo que teníamos?
Muchos se hacen conscientes de que mantenían una relación de dependencia una vez ésta termina y descubren que no saben qué hacer con su tiempo libre y con su vida. Ocurre también que se hacen conscientes de que estaban dedicando su vida al trabajo, a decorar una casa, o a una relación viciada sin saber por qué o para qué, mejor dicho, y esa carencia les devuelve a una realidad en la que tienen que empezar a trabajar y a preguntarse hacia dónde quieren ir y cómo. 
Tenemos que recordar que la autoestima es INTERNA, no puede proporcionárnosla algo externo, esas cosas de fuera de uno, ayudan o no a que el camino sea más o menos fácil, (todos conocemos o sabemos que hay personas que aunque todo a su alrededor sea “favorable” no lo viven así).
Cuidado con las cosas a las que nos apegamos y sobre todo cuidado con el cómo nos apegamos haciendo que nos olvidemos de aspectos valiosos y sobre todo de nosotros mismos.
Seamos lo que somos, seamos todo lo más cercano a lo que nos gustaría ser y abandonemos ese ser lo que tengo, viviremos sin duda mejor, aunque eso no nos libre ni de despidos ni de rupturas ni de finales de contrato de alquiler ni de ninguna otra situación negativa de la vida.
Vivamos lo malo que tengamos que vivir, pero que esas experiencias no nos hagan tambalear en cada ocasión nuestros cimientos. Una cosa es vivir una ruptura con tristeza por ese echar de menos, por ese tener que aceptar que tus planes con esa persona ya no ocurrirán y que tendrás que construir unos nuevos, etc. y otra cosa es que por esa ruptura yo me tenga que cuestionar si valgo o no valgo.
Dediquémos tiempo a saber quiénes somos y quiénes queremos ser y hagamos por que todo aquello ocurra.

¿Le ayudamos o no?

By | Aceptar la realidad, Autoestima, clínica de psicología, Consulta de psicología, Cuidarse a uno mismo, terapia psicológica | No Comments

Cuando un paciente nuevo llega a Queralt siempre se le entrega su primera tarea, una historia personal, un archivo en el que se les pregunta por todas las áreas de su vida y por todos aquellos problemas que les han hecho decidir venir a vernos. La historia personal es una de las tareas más largas de todo el tratamiento. Se les explica que si rellenan esos folios con ganas obtendremos mucha información valiosa de ellos y que por lo tanto todo eso ya no será necesario preguntarlo en sesión. Con ella podremos agilizar el tiempo que compartimos y con esto tratar de ponernos antes manos a la obra para ir buscando soluciones a sus problemas. Además de ser verdad, también se les dice que si lo cumplimentan bien será como si se ahorrasen más de cuatro sesiones. Para algunos de los pacientes esos motivos son suficientes como para tomarse su tiempo en cumplimentarla para traerlo en la siguiente sesión. Otros, en cambio, o no lo traen en varias sesiones o lo traen de forma qeu ambos somos conscientes de que muchas ganas no se le ha puesto.

 

Del mismo modo que en consulta los psicólogos a veces queremos ayudar pero no podemos, en el día a día ésto también nos ocurre a muchos. ¿Cuántos no se han visto queriendo hacer ver a otro que realmente vale mucho, o que sus problemas al final no eran tan graves, o que sus problemas tenían solución, o que valía la pena luchar, etc.?, lo que sea, ¿cuántos no se reconocen intentando ayudar a otros que o bien no quieren o bien aún no están preparados para salir de ese lugar oscuro en el que se encuentran?

La realidad es que en consulta, los pacientes que se implican, lo traen todo hecho, practican lo aprendido y se niegan a seguir colaborando en esa oscuridad que les contagia son lo que mejoran rápido y pronto obtienen el alta.

Suele pasar que los pacientes que no traen esas tareas, no practican, cancelan sesiones de forma recurrente, siempre encuentran motivos para justificar el porqué no lo han hecho o porqué no lo han traído, o porqué no pueden venir, etc., terminan abandonando el tratamiento psicológico y manteniendo y aumentando su problema en el tiempo.

Esas situaciones son “difíciles” para el psicólogo, quiere ayudar, sabe que tiene herramientas para que la vida del paciente mejore, pero sabe que sin su colaboración ese trabajo muy difícilmente tendrá buenos resultados. En los inicios tratas de ser un buen pigmalión positivo (http://queraltcentrosanitario.com/la-profecia-autocumplida-o-efecto-pigmalion/), le refuerzas, le haces saber que crees en él y en que podrá salir de esta, le haces saber que le necesitas, pero todo eso, no siempre surge efecto, no siempre les invita a sacar fuerzas para dar ese primer paso tan importante que abre la posibilidad de cambiar.

Del mismo modo que ocurre en las consultas de psicología pasa en la vida. No podemos ayudar a alguien que no quiere ni cambiar ni que le ayuden. Nos cueste más o menos aceptarlo y/o sobrellevarlo lo tendremos que hacer, hay que respetar los tiempos de cada uno. Si te empeñas en sacarle caerás con él. Si hay que salvar a alguien en la vida, que siempre sea a nosotros mismos.

 

¿Cómo hago para dejar de procrastinar?

By | Autoestima, Confianza en uno mimso, Solución de problemas | No Comments

procrastinar

En el artículo anterior http://queraltcentrosanitario.com/mucho-se-lee-y-se-escucha-de-la-procrastinacion-pero-en-que-consiste/ hablé de qué es la procrastinación y prometí que el siguiente post lo haría de cómo hacerle frente en nuestra vida, lo prometido es deuda así que ¡ahí va!

Como en todo en la vida tenemos muchas opciones y si nuestro problema es la procrastinación, deberemos ir probando las distintas soluciones posibles hasta dar con la nuestra. Como sabemos cada persona es un mundo y lo que a uno le funciona no tiene por qué funcionarle a otro, por suerte, como también sabemos, las soluciones nunca terminan así que si verdaderamente nuestro objetivo es solucionar lo que para nosotros es un problema podremos lograrlo insistiendo en la búsqueda de nuestra opción adecuada.

Para combatir la procrastinación, (la mala, esa que se convierte en una costumbre en nuestra vida) existen distintas soluciones, veamos algunas de ellas:

  1. La primera de las soluciones consiste en escucharnos, identificar el problema, tenerlo claro para a partir de ahí poder situarnos y tener un punto de partida desde el que poder empezar a actuar.
  2. Plantearnos las distintas opciones que tenemos, valorar (realmente) cuál nos conviene más (no cuál nos apetece más, sino cuál nos conviene).
  3. Tomar decisiones. En muchas ocasiones aplazamos tareas de forma inconsciente sólo porque en ningún momento nos hemos parado a pensar en ellas de forma racional y consciente. Date un momento para pensarlo y decídete.
  4. Valorar qué pasos deberemos dar para lograr nuestro objetivo. Cuantos más, mejor. Si tienes pocas opciones tienes más probabilidades de postergar.
  5. Priorizar. Este aspecto es vital en la vida y aunque todos sabemos lo que es muchos nos equivocamos al llevarlo a cabo. Si vas a construir una casa, antes de empezar a elegir los materiales de revestimiento de paredes y suelos deberás ir a por cemento, cables, fontanería, etc. Primero lo que no se ve, luego lo otro.
  6. Ordenar los pasos. Es muy importante ordenarlos, no empezar a construir ninguna casa por el tejado, siempre por la base.
  7.  Darnos plazos. Hay cosas que no podemos dilatar en el tiempo y que tampoco pueden invertirnos demasiado tiempo. En dar un paso no podemos estar 5 días, dar un paso cuesta un segundo, pruébalo, levántate, da un paso hacia delante, ¿Cuánto tiempo te ha costado? pues ese es el tiempo que puedes darte en llevarlo a la práctica.
  8. Visualizarnos llevando a cabo esa tarea y desdramatizar todo mal, puede que no sea lo que más ilusión te haga hacer, pero una cosa es pensar que es malo y otra es pensar que es terrible, mortal, devastador. Calmémonos, llamémos a las cosas por su nombre y veámoslas como debemos verlas, esto no es un trhiller, es la vida, hay épocas mejores y peores.
  9. Convencernos de que con ganas o sin ganas, con miedo o sin miedo, con calor o frío, con llanto o sonrisas, con ilusión o apatía, con facilidades u obstáculos, me da lo mismo, si es bueno para nosotros hay que hacerlo, como tantas otras cosas que hacemos, que hemos hecho y que deberemos hacer, ¿para qué retrasarlo, para que se nos amontonen?
  10. Respirar, gritar, llorar, hablarlo con alguien, ir a un psicólogo, etc. Haz lo que necesites, pero después de eso, empieza.
  11. Marcarnos una meta pequeña, conseguible, REALISTA. Hay que pensar en cosas que puedas lograr.
  12. Elegir entre las distintas tareas una por la que empezar. En este punto sólo se pretende que empieces, no importa si la tarea es o no muy relevante, lo esencial simplemente es elegir una y empezar.
  13. Empezar por lo más sencillo. Da un  primer paso. Recuerda: después del uno el dos, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”. A veces queremos resolverlo todo hoy y esa meta hace que en vez de ver un escalón veamos una montaña, ¡Buuuf! ¡qué pereza!  y ya lo tenemos: “mañana empiezo”. No te engañes a ti mism@, quizás es una montaña, pero no hay que subirla toda hoy, piensa en el siguiente paso y dalo. Exígete luchar por ti, por tu bienestar, por darlo todo por alcanzar tus metas, pero no te exijas ser un “superman” ni una “superwoman”, si no tienes poderes, no los tienes, no te los exijas sólo conseguirás frustrarte.
  14. Trabajar sólo 5 minutos y dejarlo para otro momento. Dar el primer paso nos permite vencer la resistencia que tenemos a enfrentarnos al miedo.
  15. Pedir ayuda si la necesitamos. A veces queremos hacerlo todo nosotros solos y por lo visto, dicen que en la vida hay tareas que sólo pueden llevarse a cabo con la colaboración de otros, pero claro, hay que dejarse ayudar y también hacerles saber a los otros que vas a necesitar su apoyo.
  16. Comprometernos con nosotros mismo y con los otros. A veces, cuando tratamos de convencernos o incluso ya nos hemos convencido de que no lo haremos, no hablamos más del tema a ver si con eso se disipa hasta desaparecer por arte de magia o quizás otro se encarga de ello. Dilo y dítelo a ti mismo, comprométete. Parece ser que cuando le decimos a alguien que haremos algo solemos cumplirlo en un porcentaje mayor que si nos lo decimos sólo a nosotros mismos.
  17. Hacerlo público. No solamente decidir que lo harás tú, sino también decirlo a tantas personas como sea necesario por tantos medios como sea posible.
  18. Evitar los distractores. Trata de eliminar de tu alrededor todo aquello que te apetezca más que lo que realmente tienes que hacer. Deja el teléfono lejos, apaga la tele, deja esas tareas que ahora no son urgentes para después.
  19. Usar la regla de los dos minutos. Esta regla nos dice que si hay una acción que podemos hacer en menos de dos minutos en vez de pensarla y planificarla lo mejor será que la hagamos sin más.
  20. Construir rutinas. Si repetimos una tarea a diario al final la instalamos y terminamos haciéndola casi de forma inconsciente. Las rutinas simplifican nuestra vida así que repite hasta que formen parte de ti.
  21. Aprender a decir no. Posponer tus tareas por no saber decir no a otros es algo muy habitual pero a lo que no debemos acostumbrarnos.
  22. Cuidarnos. Más importante que el tiempo del que disponemos para llevar a cabo una tarea lo es la actitud que tenemos frente a ella. También será muy importante nuestra autoestima y nuestra sensación de competencia. Si creemos que no podremos llevar a cabo determinada tarea muy probablemente no la lograremos. Dicen que más importante que “ver para creer” es el “creer para ver”. Si te encuentras desanimado en general, con poca confianza en ti mismo, etc. pide ayuda a un profesional porque de no ser así tienes mayor probabilidad de hacer que la procrastinación se instale en tu vida.
  23. Revisar el tiempo. Tener un cierto control del tiempo que llevamos tanto postergando una tarea como en los pasos que nos llevaran a solucionarla.
  24. Hablarnos bien. Nuestra mente interna, cómo nos contamos las cosas es muy importante. Nuestras palabras pueden invitarnos a que sintamos o no que podemos lograr aquello que nos proponemos, pueden invitarnos o no a que encontremos el sentido que tiene el llevarlo a cabo. Nuestro pepito grillo puede ayudarnos a procrastinar o por el contrario impedirnos que eso ocurra.
  25. Aprender de nosotros mismos. Saber cuáles son nuestros puntos débiles, ante qué cosas hemos de estar alerta para tratar de no desviarnos de la consecución de nuestra meta. Pensar en quiénes somos y en nuestras debilidades, para ponérnoslo más fácil ayudándonos a no caer en la procrastinación o en el bucle del que queremos salir.
  26. Cuidar nuestra salud general. Descansar adecuadamente, comer una dieta variada y con cierto horario, hacer algún tipo de deporte o actividad física regularmente. Nuestra energía, además de depender de nuestra mente también depende de nuestro estado físico y si queremos ocupar bien nuestro tiempo deberemos ocuparnos de aumentarla.
  27. Ser realistas. Aceptar de antemano que a veces lo que uno quiere no se logra ni a la primera ni a la última, trabajar mucho en algo no garantiza necesariamente que el resultado que obtengas sea el que esperas obtener. También hemos de aceptar que a veces en el proceso decidimos abandonar la tarea o la meta porque nos hacemos conscientes de que no la vamos a lograr, que es imposible o que éste no es el momento. Empezar algo no implica tener que terminarlo siempre. Esperar el momento adecuado o decidir abandonar aquello que ya no nos interesa no es procrastinar, es ser responsable con uno mismo.
  28. Divertirnos de algún modo. Si lo que hemos de hacer nos resulta terriblemente pesado, aburrido, complicado o triste busquemos el humor en alguna parte, veamos si hay algo que podamos hacer de forma menos tediosa o tratemos de encontrar el humor después de hacerlo o antes. El humor es un destensor muy potente nos relaja y reduce muchas fuentes de malestar.
  29. Considerar habitualmente nuestras metas.  Cuando la tarea que tenemos pendiente para lograr nuestra meta nos resulta difícil o aburrida pensar en nuestra meta nos ayudará a no caer tan fácilmente en la procrastinación.
  30. Marcarnos unas tareas pequeñas diarias. Si nos exigimos demasiadas tareas es más probable que al percibir tanta carga nos “saturemos” y lo dejemos para otro momento día tras día. De nuevo es muy importante ser realistas y exigirnos aquello que podemos hacer para ir motivándonos paso a paso.
  31. Elegir un premio con el que compensarnos al finalizar las tareas, (que el premio no sea el lograr la meta, nadie dice que sí o sí vayas a lograrla), algo que te guste y que ejerza de motivador de la conducta.

La procrastinación es bastante común en todas las personas, es fácil dejarse llevar por cualquier otro distractor y más en los tiempo que corren en los que estamos rodeados de distractores. Además nos cuesta centrarnos en una actividad durante un período de tiempo, eso es normal, pero si queremos sentirnos bien con nosotros mismos una de las cosas a las que deberemos atender será a nuestra tendencia a procrastinar, este hábito impide que seamos eficaces y productivos y además nos aleja del bienestar que nos proporciona la consecución de nuestras metas y de la paz de sentir que lo que está en nuestras manos lo hemos garantizado.

Mucho se lee y se escucha de la procrastinación pero, ¿en qué consiste?

By | aquí y ahora, Autoestima, Confianza en uno mimso | No Comments

Procrastinar se refiere a dejar para el último momento, aplazar una y otra vez o incluso no hacer aquello que sabemos que sí o sí debemos realizar.

Es curioso porque en principio aunque el posponerlo o incluso no hacerlo supone la evitación de algo que en este momento nos pesa, al final, esa evitación al contrario de lo que pueda esperarse no nos da calma sino que termina generándonos un problema mayor.

Los psicólogos entendemos este fenómeno, la evitación está en la base de muchos de los problemas psicológicos.  La persona se engaña creyendo que ya lo hará o que no es tan importante, o que si no lo hace no pasa nada, o que incluso ve imposible el realizarlo y al final busca las estrategias para evitar enfrentarse a aquello que teme, una vez las tiene siente calma, pero a la larga no puede escaparse, todo lo que no resuelves vuelve a ti.

Aunque pueda parecer que la procrastinación está relacionada con las personas perezosas o con aquellas que se despistan y pierden el tiempo, en realidad se refiere más a aquellos casos en los que por alguna razón la persona quiere posponer o evitar esa acción.el-arte-procrastinar-L-2HsQdh

Aunque sólo escuchamos o leemos que la procrastinación es algo negativo que hay que evitar, lo cierto es que no siempre tiene por qué ser negativa, a veces en la calma de las acciones y/o decisiones encontramos la solución a nuestros problemas y a la tendencia extendida de ser impulsivos y responder de manera automática. A veces tomarse un tiempo para decidir y valorar qué hacer, cómo y cuándo no es negativo en absoluto, pero claro, siempre que sea eso lo que hagamos, valorar y no evitar trabajar en ello de algún modo. Lo negativo lo encontramos en aquellos casos en los que la procrastinación se convierte en un hábito o costumbre de la persona a posponer aquellas tareas que debe atender en un determinado momento.

 

La procrastinación puede deberse a diferentes factores:

  1. Evasión: Aquellos casos en los que la persona tiene miedo de enfrentarse a esa situación y salir beneficiado, teme no hacerlo bien, fracasar, equivocarse, etc.
  2. Indecisión: Aquellos casos en los que la persona tiene dificultades para tomar decisiones porque no sabe, por miedo a equivocarse o por temor a sobrellevar las consecuencias de su decisión. En ocasiones la procrastinación puede estar relacionada con un problema de autoestima de base, en el que la persona no confía demasiado en ella, en su potencial para llevar una tarea a acabo, en su capacidad de decidir correctamente, etc.
  3. Falta de organización en la gestión del tiempo: Aquellos casos en los que la persona es incapaz de planificarse, de priorizar las tareas, de darles el tiempo adecuado y de activarse en ellas. Esas personas que realmente se despistan, pierden el tiempo en otras tareas no prioritarias y que su propio caos personal y externo hace que sus tareas no se lleven a cabo todo lo rápido que se deberían.

La procrastinación puede estar presente en diferentes áreas y en todo tipo de persona a cualquier edad.  La vemos en estudiantes que posponen el estudio para el día de antes del examen, en personas que posponen el hábito de fumar, en otras que constantemente dicen: empiezo el régimen el lunes, en los que saben que han de tomar una decisión con miedo o con tristeza pero que da sentido a sus vidas y que constantemente la posponen “ahora no estoy preparado para tomar esa decisión”, etc. La procrastinación forma parte de la vida de todos nosotros, o en algún momento ha formado o formará parte, el kit de la cuestión está en que no se convierta en un hábito que impere en nuestra vida.

Hay muchos aspectos que pueden estar relacionados con la procrastinación, el  miedo, la inseguridad en un mismo, la falta de autoestima, la baja tolerancia a la frustración, la ansiedad, la tendencia a ponerse en lo peor o a creer que seguro que será todo peor, etc. También las consecuencias que pueden derivarse de su práctica son muy variadas, pero como decía antes, en un primer momento sentimos alivio y posteriormente nuestros problemas aumentan. Procrastinar impide que explotemos nuestro potencial y nos aleja de la consecución de nuestras metas, lo que nos genera malestar con nosotros mismos y con la vida.

Muchas veces acudir a un psicólogo si sentimos que ésta tendencia gobierna nuestra vida no sería mala idea, pero si es algo ocasional hay algunas estrategias que pueden sernos útiles para combatirla o por lo menos para reducirla.

En el siguiente post hablaré de esas estrategias.

¡Feliz fin de semana!

Soltar y decidir alejarse de las personas que nos restan

By | Aceptar la realidad, Amor, aquí y ahora, Autoestima, Cuidarse a uno mismo, Relaciones personales | No Comments

Hace unas semanas que en diferentes situaciones y ante gente distinta se plantea el tema de soltar a aquellas personas que no nos dejan ir para adelante o que nos dificultan ese fluir diario. El tema, sobre todo se me ha planteado en aquellos casos en que esas personas, “supuestamente” deberían sí o sí permanecer siempre en nuestras vidas y además hacerlo siempre sumando, ¿Qué casos son esos? Aquellos en los que se trata de familiares o personas que durante mucho tiempo fueron muy significativas en nuestra vida, bien por la relación que mantuvimos con ellas o por el rol que desempeñan, por su posición.

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Sobre todo en los casos de familiares, soltar resulta muy complicado para aquellas personas que se hacen conscientes de que esa compañía no les hace bien en su vida. Todos pensamos que alejarnos de una madre, un padre, unos hermanos, unos tíos o cualquier otro familiar es casi como anti natural, y sí, parece que en principio con esas personas deberíamos no sólo estar manteniendo una buena relación sino además poder mantenerla siempre.

Sí, eso en principio debería ser lo que ocurriese, o al menos eso nos han contado o hecho creer, pero lo cierto es que: “Bienvenido a la vida adulta, las cosas no siempre son como te gustaría que fuesen”, hay personas que por muy padres, madres, hermanos, hijos, tíos, primos, amigos o lo que sea que sean, no son ni buenas personas ni mucho menos buenas compañías. Cuesta soltar aquello que nos dicen que no debemos soltar o aquello que de alguna forma sentimos que está unido a nosotros, pero ¿Quién decide eso en nuestra vida? ¿Quién decide de quién nos rodeamos y con quién queremos dedicar nuestro escaso tiempo en este viaje?

Hace no mucho fui a la boda de una de mis mejores amigas y allí, sólo habían seres queridos, nadie invitado por compromiso, la anterior a la que había ido estaba llena de personas que no sabían qué hacían allí, yo era una de ellas, después de aquel día, decidí que nunca más iré a un evento así al que no quiera ir y no solamente eso, sino que a mis eventos, no vendría nadie que yo no quisiese que viniese de verdad. ¿Por qué digo esto? Porque forma parte de una de las conversaciones que me ha hecho plantearme este artículo, si mañana te casases ¿querrías verdaderamente invitar a todos tus familiares o a todos tus supuestos amigos? Si la respuesta es no, pregúntate por qué no lo harías, qué hace que no sientas ese vínculo, quién es el responsable de que no exista o de que no se mantenga, quién es el responsable de que no cambie, si verdaderamente te importa que ese vínculo exista y qué has hecho tú por hacer que aporte y sume. Si crees que no te nace, que no te suman, que no te aportan nada bueno ¿Deberías invitarles? ¿Por qué?  ¿Para qué?

Hay veces en las que uno trata de mantener un vínculo, muestra interés sano, trata de cuidar y mejorar una relación, se interesa por ella y por hacer que prospere, pero que uno se esfuerce mucho en que eso ocurra no garantiza nada. En ocasiones la otra parte no comparte en ningún caso ese interés contigo y por lo tanto esa relación al final sólo se mantiene por compromiso, porque se da por hecho que así debe ser aunque la realidad es que a ninguno de los dos les proporciona ninguna satisfacción dedicar ese tiempo al otro, cuando en verdad ambos se sentirían más aliviados deshaciéndose de esa carga que implica el mantener de algún modo ese vínculo.

Si somos conscientes de que nuestra vida es finita, que es nuestra y que podemos elegir con quién compartirla ¿por qué malgastamos tiempo con personas que no nos aportan nada y que no muestran ningún interés real por nosotros? ¿Para qué?

Una cosa muy triste en la vida es esperar eternamente esos gestos de amor de quién crees que debería sentirlos por ti y mostrártelos. La realidad es que en ocasiones esa persona no los siente por ti, porque no quiere, porque no tiene interés o porque no sabe, no me importa, al final es lo mismo, tú esperas y esperas y nada cambia ni llega nunca. Esa sensación de no entender por qué no nos quieren más o mejor cuando así “entendemos” que debería ser, esa sensación de estar eternamente a la espera nos posiciona en un lugar nada agradable que nos va minando y entristeciendo, que nos hace víctimas y nos invita a creer que tenemos que resignarnos y aceptar que esa debe ser la relación ¿Quién dice eso? ¿Por qué no podemos elegir decirle: ¡Adiós! No me haces bien, no vas a hacerlo porque ni sabes ni quieres y yo a mí mismo me quiero regalar lo mejor ¿Por qué tenemos que mantener relaciones que nos hacen entristecer porque supuestamente deberían sumarnos? ¿Por qué tenemos que compartir tiempo con personas que no nos quieren y a las que en realidad nosotros tampoco queremos o sí, las queremos, pero a costa de querernos mal a nosotros mismos?

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¿Es difícil soltar? Bueno, la respuesta depende de cada uno, piensa: ¿cuánto de difícil te resulta mantener esa relación y estar siempre a la espera o en discusiones y decepciones constantes? ¿Para ti tiene más sentido soltar la relación y liberarte de esa carga sobrante o mantener la relación aceptando esos pesos? En base a hacia dónde se decline más la respuesta a tu pregunta costará más o menos entender por qué difícil o no, tenemos que tomar una decisión y llevarla a cabo.

Yo lo tengo claro y creerme si digo que sé de lo que hablo, en la vida, en este corto viaje, lo más importante somos uno mismo, nuestra paz y felicidad y poder compartir nuestra vida con esas personas a las que queremos, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. Elígete a ti por encima de cualquier “supuesto compromiso”, no le des el poder a nadie de amargar tus días, y mucho menos a alguien a quién en realidad no le importas o no te importa a ti, con el tiempo te lamentarás de ello, no vale la pena.

La vida es nuestra, es vivirla, sentirla, reírla, amarla, compartirla, disfrutarla, aceptarla con lo bueno y lo mano, lo duro y lo fácil, no seamos los encargados de complicarla de más. Quiérete y quiérela, si te cuidas estarás cuidando todo lo que de verdad te importa. Suelta todo aquello que te impide fluir, toma sabias decisiones escuchando tu corazón y no las voces de los “debería”.