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¿Podemos escribir cuando nos nace o hay que esperar a que nos escriban antes?

By | Amor, Autoestima, pareja, Sin categoría | 2 Comments
Hace mucho tiempo que tengo ganas de hacer un post sobre este tema, ¿podemos escribir cuando nos nace o hay que esperar a que nos escriban antes? ¿hay que dejar un tiempo prudencial para no parecer un loco desesperado ansioso de contacto o no es necesario? ¿se puede responder al momento? ¿podemos proponer un plan sin que antes nos hayan escrito?, etc.
Todo y que ya hace unos cuantos años que estoy alejada de la adolescencia, no diremos cuántos, (no es relevante), sigo teniendo conversaciones del estilo, en las que me preguntan qué deberían hacer y qué no. Me dicen: Mireia, ¿tú crees que debería escribirle?, ¿pensará que estoy enamorada si le escribo? ¿se agobiará? ¿pareceré una pesada? ¿está bien lo que le he escrito? ¿se rallará? (esta última es muy típica).

Lo lamento, mientras lo escribo lo pienso, pero estás frases son de amigas, casi siempre mujeres, (quiero pensar que algunos hombres habrá que también duden antes de escribir, que no sera sólo una cuestión femenina, pero lo cierto es que hago este post pensando en amigas y pacientes mujeres). Se porque también tengo muchos amigos (hombres) y pacientes que ellos también rumian, eso no es sólo femenino, en absoluto, pero no recuerdo una conversación así con ellos. Si alguno de los que me lee se reconoce, si le apetece, que diga que también les ocurre.

Bien, ¿qué pensáis? ¿hemos de esperar a que nos escriban para poder decir lo que deseemos decir? ¿siempre es el otro quién debe iniciar primero una conversación? ¿Es necesario que dejemos pasar un tiempo antes de contestar o que los otros sean los que lleven el ritmo de la relación?

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Los que me leen, creo que ya deben tener una ligera idea de cuáles serán mis respuestas a estos interrogantes, sin duda, no creo en absoluto que tengamos que esperar a que otros inicien, ni tampoco que nadie tenga que enseñarnos cuál debe ser nuestro ritmo, o lo que podemos o no decir.
Que se asustan, rallan, agobian, saturan, etc., pues, ¡hasta pronto!
Recuerdo muchas historias de contestar un “sms”, ahora whatsupp, 3 días más tarde, o incluso una semana o más, ¿en serio, tanto te cuesta pensar en el/la otr@? (Esto ya tengo que ponerlo en los dos sexos porque lo de responder tarde ya lo reconozco tanto en amigas como en amigos).

Creo que no hace falta que diga que es algo que no comparto, no hablo de que haya que responder al instante, parece que desde que tenemos whastupp, etc. hemos de estar conectados 24h, y no es así, pero si alguien nos dice algo que sabemos que es importante, o que le habrá costado decirnos, que menos que no mantenerle eternamente a la espera. Ya sabemos que el que espera, desespera, ¿para qué hacer desesperar a alguien?

Llega un momento en la vida, en el que uno ya ha de saber qué busca y que no, qué acepta y que no, quién es y qué puede hacer, no hace falta que siga las “normas”, entre otras cosas porque ¿esas normas quién ha dicho que sean válidas, o que lo sean para todas las personas? o aún más importante, ¿cuánto de identificado se siente uno con comportarse en base a esas normas? ¿hasta que punto uno puede ser como es si tiene en cuenta lo que se debe o no hacer en esos casos?

Alejada de esa adolescencia, creo firmemente que uno ha de ser quién es, y hacerlo saber, y como no, en los tiempos que le parezca, hay tantas formas de comunicar o de enamorar como personas existen en el mundo, seguro que hay a quién eso de que no le escriban o que le contesten tarde le “enganche” o le despierte curiosidad, pero también hay personas que no necesitan ese misterio y que estarán felices de recibir un ¡hola! o un ¿qué tal te va el día? aunque te vieran ayer noche, o aunque no lo hayan hecho antes que tú.

Lo cierto es que las parejas nacen de miles de maneras, se unen por distintos motivos, y es que la variedad entre las personas y en cuáles son sus intereses o lo que les despierta amor, varía, por suerte, no somos ni robots ni máquinas, así que cada uno con sus particularidades y preferencias, pero cada uno sea como es en sí mismo.

Sin duda, cada uno es libre de decidir cómo quiere interactuar con los otros, ahora bien, como consejo, trata de no quedarte con las ganas de lo que deberías haber hecho y no hiciste y  trata de ser tú, si tienes que gustarle le gustarás, y si no, ¡hasta pronto, que te vaya bien, muy bien! No te conformes ya desde el inicio con cosas que no van contigo en absoluto.

¿Me gusta realmente? ¿Seré demasiado exigente?

By | Amor, pareja | No Comments

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A veces pasa eso, alguien te gusta, pero o bien sientes que sí, que tiene cualidades, que te gusta, pero que le falta algo para que te atraiga, no sabes ni qué es exactamente, pero no lo tiene, o bien te gusta, pero su actitud, su forma de responder ante la vida o ante el día a día, u otra cosa, la que sea aunque pueda parecerle a muchos insignificante, hace que no sea suficiente para ti, hace que esa persona no provoque aquella emoción que buscamos, la que se apodera de ti, la que te hace enloquecer y perder la noción del tiempo.
No genera esa sensación que uno tiene cuando sabe que está donde debe estar.


Hay personas que te atraen, pero no con la fuerza necesaria para unirte a ellas.

 

Es un momento extraño, la verdad, porque a veces uno se plantea: ¿seré yo? ¿será que soy muy exigente? ¿Al final me quedaré sol@ por tanto esperar?
El miedo y la duda siempre acompañándonos, siempre en nuestra espalda esperando a hacer de las suyas..
Hay que tener claro que la perfección no existe, que nosotros no lo somos, entre otras cosas porque es imposible y porque ni siquiera sabríamos cómo llevarlo a la práctica, lo que hoy nos parece perfecto, mañana ya no lo es. Pero además de aceptar que la vida es perfecta justamente por su imperfección, también tenemos que tener claro que las emociones nos hablan, nos transmiten cosas, y que hay que escucharlas.
Si no sientes que debes estar ahí, vete.
Y ten paciencia, TODO LLEGA, siempre, (y eso que no me gusta usar el siempre ni el nunca), pero es así, cuando uno menos se lo espera aparece.
El amor, se manifiesta de tantas formas, ha nacido amor donde uno jamás se lo hubiese imaginado en tantas ocasiones, RESPIRA, sigue tu camino, y cambia cuando no te guste, no trates de convencerte. ¿Será por caminos?
(Aclaro que hablo de los inicios, sin duda, si estamos en pareja, también podemos poner flores en el camino si está algo vacío, no quiero hacer apología del abandono)..

¿Por qué no soy feliz o no me siento en paz?

By | Autoestima | No Comments

¿Por qué no soy feliz o no me siento en paz?

¿Por qué siento que no doy valor a lo realmente importante?

 ¿Por qué doy mucho valor a aspectos que realmente no lo tienen?

¿Qué me está impidiendo ser feliz?

¿Puedo hacer algo para serlo?

Algunas de estas preguntas obtienen su respuesta cuando trabajamos nuestro sentido de vida y conectamos con él.
¿Cómo afecta a la psique humana el no saber cuál es el sentido de su vida, o el saberlo y no darle el valor que realmente merece?
Una vez hemos reflexionado y detectado el sentido que tiene amar la vida, uno decide entonces, si quiere evolucionar con ese aprendizaje, amar para lograr su felicidad, su calma y su paz, o no. Aquí viene algo realmente importante, empezamos a hablar de una decisión personal y consciente, de una actitud, o decides cambiar y ayudarte a caminar consecuentemente con tu sentido de vida y tienes una actitud orientada al respeto por uno mismo, o estarás de nuevo ignorando lo que realmente es importante para ti, y dándole ese valor, a aspectos que no lo tienen.

Cuando no colaboras en tu propio bienestar, sientes desgaste de energía vital, te sientes triste, decepcionado, frustrado, impaciente, furioso, depresivo, poco válido, incapaz, ansioso, etc. y por lo tanto, muy lejos de sentirte en paz y feliz.
Tener un propósito en la vida, proyectarnos al futuro es buenísimo, uno necesita a veces saber hacia dónde va, pero, centrarse sólo en el futuro, en “cuando tenga esto”, “cuando consiga aquello…” nos hace olvidarnos de que hoy, también podemos hacer cosas que nos dan felicidad, el presente no puede ser exclusivamente un medio para un fin. La vida, de momento, es hoy.
La atención cada vez la ponemos más lejos de nuestro interior. Somos nuestros propios desconocidos, hasta que un día, el alma nos hace “toc toc” y no sabemos interpretar quién nos llama.
Yo hablo siempre de nuestras responsabilidades en la vida, de ser consciente de que tenemos un papel protagonista en ella, hay personas que esto aún no lo han integrado. Si yo elijo sentirme bien, deberé actuar consecuentemente, tendré que dar sentido a mi sentido, tendré que integrar en él lo que verdaderamente es importante, crearlo, mejorarlo, transmitirlo. Tengo una responsabilidad enorme conmigo mismo, puedo garantizarme el tratarme bien, independientemente de lo que ocurra a mi alrededor, yo puedo seguir cuidándome y deseándome lo mejor, entonces, ¿por qué no hacerlo?

En ocasiones resulta útil hacer un cambio en los valores, no basarlos tanto en aspectos materiales y superficiales de la vida como pueden ser tener trabajo, dinero, una gran casa, éxito, una cara sin arrugas, un cuerpo perfecto, etc. Sino en aspectos más importantes, más sensitivos.

Personalmente, como este tema me apasiona, lo suelo trabajar en consulta, al final del tratamiento, es mi regalo para los pacientes, les invito a que hagan esa reflexión. Cuando lo trabajo, temas que suscitaban conflicto durante la terapia con uno mismo, o con sus relaciones personales, dejan de provocarlo. Por ejemplo, si discuto mucho con mi pareja por el dinero, por la limpieza, o por quién se acerca antes para resolver un problema, si esos detalles no están incluidos en mi sentido de vida, me hago consciente de que en realidad, les estoy dando un valor que realmente no tienen y que eso, hace que se lo reste a otras cosas que quizá sí que son muy importantes para mí, por lo tanto, aspectos que hasta ahora nos generaban malestar ya no nos lo generan, o por lo menos, ya no con la misma intensidad.

El sentido de vida se ha investigado mucho observando y aprendiendo de experiencias cercanas a la muerte y en moribundos, y es que hay tener en cuenta que la vida es finita, y que por lo tanto, si hoy tienes la suerte de vivir, quizás deberías pensar en lo que es realmente importante y hacer que esos aspectos adquieran la importancia que de verdad han de tener en nuestra vida.

No hay que tener miedo a la muerte, pero hay que ser consciente de que la vida es limitada, y que la muerte puede ser inminente, por lo tanto, vale la pena plantearse: ¿qué es importante para mí? y dedicarnos a cumplirlo, o por lo menos tratar de garantizarlo.

Alguna vez en consulta he preguntado: ¿qué querrías que recordasen de ti cuando mueras? ¿cómo te gustaría que te definieran?, esas cualidades que desearías que recordasen al pensar en ti, deben estar presentes en la actualidad, y si no es así, hay que empezar a crearlas en nosotros. En cambio, las que no queramos que relacionen con nosotros, hay que trabajarlas para que no lo estén, vuelvo a recordar que somos libres para decidir, y por lo tanto somos responsables de nuestras decisiones.

El sentido de la vida es escucharse a uno mismo, hacerse caso, cuidarse, amarse y amar bien a todas las cosas/personas que se ama, sentirse en paz con uno mismo. Es saber quién eres, qué cualidades humanas te parece que son necesarias de cultivar. Una vez detectadas, tengo que buscar cómo crearlas, y no sólo conmigo mismo, sino también con las personas que componen mi sentido de vida.
Para lograrlo, lo importante es aprender a amar, a amarnos, a amar a la vida, a las personas, a la naturaleza, etc., y una vez lo hemos aprendido, hemos de colaborar en mantenerlo y ser consecuentes con ese aprendizaje.
Finalmente, el sentido de la vida, para mí se resume en sentirme en paz, sentirme bien conmigo misma, aceptar que todo y que pueda tener problemas, la vida es una maravilla y es mía, la vivo yo, la puedo elegir, la puedo cambiar y puedo escoger también cómo sentirla.

Para ti, ¿en qué se resume tu sentido de vida? ¿colaboras con él? ¿qué te lo impide?