Monthly Archives: Febrero 2016

Todos hablamos de la autoestima, pero ¿qué es?

By | Autoestima | No Comments

La autoestima es la visión íntima que tenemos de nosotros mismos es una experiencia íntima que compone lo que yo pienso y siento de mí mismo, no lo que otros piensen y sientan sobre mí. La autoestima es la evaluación que hago yo de mí mismo, en qué grado estoy de acuerdo con respecto a mi autoconcepto.
La autoestima está formada por dos piezas:
– Un sentimiento de capacidad personal y
– un sentimiento de valía personal.
La autoestima es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo. Para que tenga lugar, lo esencial son las acciones que realizamos en el día a día, tanto las mentales como las físicas, en función de ellas, promovemos o deterioramos nuestra autoestima.
Lo cierto es, que lo que hacemos o pensamos ente los acontecimientos que vivimos depende en gran medida de quién y qué pensamos que somos. Nuestras elecciones y decisiones desempeñan un papel crucial en el nivel de autoestima que a la larga desarrollaremos.
La autoestima es siempre una cuestión de grado, nadie carece por completo de autoestima positiva, ni nadie es incapaz de desarrollar su autoestima. Ahora bien, todos entendemos que lo interesante es contar con una autoestima positiva, puesto que disponer de ella, es un requisito esencial para poder gozar de una vida plena.
En la autoestima evaluamos dos aspectos:
– La habilidad que tenemos para enfrentarnos a los desafíos de la vida (para comprender y superar los problemas) y
– El grado de derecho que tenemos para ser felices (para respetar y defender nuestros intereses y necesidades).
Tener un término medio de autoestima es fluctuar entre sentirse apto y no apto para la vida, acertado y equivocado como persona. Cuando soy incoherente en cuanto a mi conducta, y a veces me cuido y me valoro y otras veces no, a lo que contribuyo es a reforzar mi inseguridad.
Cuanta más alta sea nuestra estima, más alegría experimentaremos por el solo hecho de ser, de despertarnos por la mañana, de vivir…
Cualquiera que haya sido nuestra educación, ya de adultos la cuestión de la autoestima está en nuestras manos. Nadie puede respirar por nosotros, pensar por nosotros, decidir por nosotros, sentir por nosotros, ni imponernos el amor por nosotros. Uno mismo es el responsable de cuidar y fomentar su autoestima positiva independientemente de lo que ocurra a su alrededor.
Puedo ser amado por todos menos por mí mismo. Puedo dar a entender seguridad en mí mismo a los otros y no sentirla cuando estoy en soledad. Puedo satisfacer las expectativas de los demás y no las mías, por poder puedo muchas cosas, ahora bien, lo interesante sería plantearse: ¿con qué fin no me cuido?, ¿con qué fin hago caso a las demandas y a las necesidades de los demás y no a las mías?2398100
Una pareja, un reconocimiento laboral, o de nuestros amigos, un estatus económico, un buen aspecto físico, etc., no generará nuestra autoestima, sí que es cierto que pueden hacernos sentir mejor con respecto a nosotros mismos durante un tiempo, o más cómodos en determinadas situaciones, pero la realidad es que la comodidad no es la autoestima, son cosas distintas.
La mayoría de las personas buscan la autoconfianza y el autorespeto en todas partes menos en sí mismas, y de este modo, fracasan en su búsqueda. Si tenemos en cuenta que la búsqueda es irracional, el anhelo “por algo más” existirá siempre, y por lo tanto: ¿si jamás cubrimos nuestras necesidades cuándo nos sentiremos realmente felices y plenos?
Hay que tener en cuenta que la verdadera naturaleza de la autoestima no es competitiva ni comparativa, no se trata de lo que yo tengo en mayor o menor medida en comparación con los otros, se trata de cómo me siento yo conmigo mismo, independientemente de los otros.

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Una de las características más significativas de una autoestima sana es disponer de un estado en el que no sienta que estoy en guerra ni conmigo mismo ni con los demás, sentirme en paz con lo que pienso y hago.
Idealmente, todo el mundo debería disfrutar de un alto nivel de autoestima que le permitiese disfrutar de la vida y sentirse feliz, pero por desgracia esa no es la realidad, existen muchas personas que cuentan con sentimientos de inutilidad, inseguridad, dudas sobre ellas mismas, culpa y miedo a participar activamente en la vida, no siempre esos sentimientos se reconocen y admiten fácilmente, pero en muchos casos están presentes y causan en las personas un sentimiento de malestar, insatisfacción y tristeza que les condiciona en su día a día.
Todos hemos pasado por momentos en los que nos hemos sentido mejor y/o peor con respecto a nosotros mismos y nos hemos dejado llevar por el malestar o la inercia que de él se deriva, hemos sido más o menos conscientes de que con las conductas que escogíamos no nos estábamos ayudando, pero, lo cierto es que la autoestima va construyéndose con el tiempo, y hemos de tratar de cultivarla para garantizarnos una autoestima positiva, si lo hacemos, nos estaremos responsabilizando de nosotros mismos, y eso hará que la aumentemos.
Todos nos merecemos tener una autoestima sana y una vida plena, todos, pero hemos de ser conscientes de que es un trabajo, a veces no tenemos ganas de luchar contra las adversidades y nos dejamos llevar, pero hemos de recordar que nadie puede salvarnos, nosotros somos los responsables de nuestra vida y de nuestro bienestar.

¡A por ella!

(Este es el primero de los artículos de autoestima para el blog, empecemos por definirla, otro día más aspectos relacionados con ella)

¿Cómo afecta la falta de sentido a las personas?

By | sentido de vida | No Comments

Este es un tema complejo, espero poder aportar algo de luz en este post.

Hay personas que opinan que la vida no tiene ninguna finalidad en sí misma, porque el objetivo de que estemos aquí es casual y por lo tanto dicen que el secreto de la vida, es no buscarlo, sino vivirlo, hablan de dar sentido al sin sentido.
Para mí, la vida tiene mucho sentido, y opino que detenerse a pensar en cuál es el nuestro, es muy importante, además sería bueno hacerlo en distintos momentos, porque sin duda, el sentido es cambiante.
Cuando uno se cuestiona cuál es el sentido de la vida, los porqués pueden ser infinitos, es un término muy abstracto, y por lo tanto resulta difícil de definir, pero que sea más o menos difícil, no quiere decir que no valga la pena planteárselo e ir tras él.

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El tema del sentido de la vida, tiene distintos niveles de análisis:
– Uno amplio, que haría referencia al sentido de la existencia del ser humano, del mundo, de la muerte, de las injusticias…
– Y otro más individual, en el que uno se escucha a sí mismo.
Hoy voy a centrarme en el sentido de la vida a nivel individual.
Refiriéndonos a uno mismo, quizás podríamos preguntarnos: ¿Cuál es mi sentido de vida? ¿Por qué estoy aquí? , ¿Para qué? ¿Qué es realmente importante para mí? ¿Qué me mueve verdaderamente? ¿Qué cosas son realmente valiosas para mí?
Hay muchos sentidos, no todos compartimos el mismo, y además, no es estático, puede variar en una misma vida en distintos momentos, puede transformarse con el tiempo, normalmente cambia en función de nuestras experiencias y los aprendizajes que extraemos de ellas.

Para mí la vida básicamente sería: nacer, crecer y morir. Disfrutando de cada etapa, obviamente…
En el nacimiento no podemos hacer mucho, y en la muerte, de momento tampoco, por lo tanto, ¿qué sería crecer?, ¿cómo lo logro?
Desde mi punto de vista, crecer englobaría aspectos como:
– Vivir.
– Escucharnos.
– Sentir y hacer sentir.
– Disfrutar y hacer disfrutar. (Disfrutar de las personas, de los momentos, de la vida, de la suerte de vivirla).
– Aprender y enseñar.
– Ser responsables y transmitir responsabilidad.
– Descubrir.
– Compartir.
– Ser sinceros, con nosotros mismos y con los demás.
– Crear.
– Desarrollar nuestros sentimientos.
– Valorar las relaciones personales y la relación que mantenemos con nosotros mismos.
– Ser generosos.
– Empatizar con las personas.
– Ocuparse más y preocuparse menos.
– Vencer la pereza, saber que la tenemos, que siempre nos va a llamar, pero no atenderla por norma.
– Pensar en las consecuencias a largo plazo de mis actos, no dejarme llevar por los impulsos si estos me traerán consecuencias desagradables.
– Hacer cosas por mí, cosas que me hacen sentir bien, cosas que me ayudan a mejorar, y hacer cosas por los otros, porque cuando lo hago, también estoy teniéndome en cuenta a mi misma.
– Enfrentarme a mis miedos para que no me dominen, ser consciente de que mi vida es mía.
– Marcarme objetivos, definirlos, buscar cómo alcanzarlos e ir a por ellos.
– Tener una buena actitud ante la vida, asumir que no todo es bonito, que en ocasiones ocurren sucesos inesperados desagradables pero que su aparición no implicará que todo lo bueno desaparezca, ni que todo lo importante pierda su valor.
– Valorarme.
– Hablarme bien.
– Actuar consecuentemente con mis valores y con mi autoestima.
– No traicionarme o hacerme daño gratuitamente.
– Hacer cosas de forma altruista.
– Ser receptivo al amor, a lo bueno, a lo bonito, ampliar mi visión y mi interpretación.
– Dejarme ayudar y ayudar a otros.
– Reír.
– Colaborar.
– No juzgar ni juzgarse.
– Perdonar y perdonarse.
– Escuchar y escucharse, y después, atender y atenderse.
– Cuidar mi salud, tanto física como mental.
– Quererme bien y querer bien a los demás.

Crecer implica infinidad de cosas, ¿resulta casi imposible no disponer de tiempo para hacer algunas de ellas no?

Contamos con ese tiempo, lo que tenemos que valorar es cuál es nuestra actitud ante la vida, ¿estamos predispuestos a cultivar algunos de esos aspectos?
¿Todo esto lo hacemos por algo no?, ¿para qué?,
¿Cuál es nuestro fin?
¿Qué pretendemos lograr en nuestra vida?

¿Cuáles son nuestras prioridades?
¿Qué cosas sabemos que para nosotros son “sagradas”?
¿Os lo habéis planteado?

En consulta vemos muchos pacientes que tristes, llegan a nosotros con frases como: “mi vida no tiene sentido”, “no me siento feliz”, “no encuentro motivos para seguir viviendo”, etc. Estos pacientes, por lo tanto, nos hablan quizás sin saberlo, de una pérdida de sentido de vida, o de una búsqueda que no encuentra respuestas con las que poder trabajar.
Acto seguido, la pregunta que se les hace es: ¿por qué no eres feliz?, ¿por qué no tiene sentido tu vida?, ¿qué cosas son importantes para ti?, vemos que esta pregunta, tiene muchas respuestas, cada uno encuentra el sentido de vida en distintos aspectos: mi pareja me ha dejado o no encuentro pareja, no tengo trabajo, mi negocio ha fracasado, no logro adelgazar, no soy lo que se esperaba de mí, etc…
Hay personas que aún no se han planteado este tema del sentido de vida en profundidad, otras, ya se lo han planteado y en estos momentos saben qué buscan para sentirse bien.

El kit de la cuestión por lo tanto, estaría en que las personas sean conscientes de que pueden tomarse un tiempo para realizar una búsqueda personal de respuestas, que muy probablemente sea bueno para ellos, y que se cuestionen qué cosas dan sentido a su vida, después, una vez planteadas, ver si son aspectos realmente importantes o no, si les llenan.

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En terapia, en referencia a la afectación que sufre la psique por la falta de un buen sentido de vida, vemos que por ejemplo, una persona con trastorno de la alimentación busca la felicidad en su aspecto físico, personas dependientes emocionales la buscan en una pareja o amistad, las adictas en su adicción, el depresivo en la tristeza.
Si tu sentido de la vida es la felicidad, o la paz, o el amor, la tristeza no podrá gobernar tu vida, inevitablemente podrá existir, pero no podrá ser la emoción dominante. Si la paz interior es algo vital para nosotros, no podemos colaborar en que la tristeza nos invada, deberemos decirle poco a poco adiós, en ningún caso tendría sentido seguir conviviendo con ella ni alimentarla, y al final, algo muy importante en este tema es que nuestra vida es nuestra, y podemos escoger.
Mi queridísima amiga Irene Carbonell, muy sabiamente, dice que lo importante es plantearse que no hay que dejarse llevar por la inercia de lo que me ha tocado vivir o de lo que ahora mismo siento, hay que implicarse en la vida, en nuestra felicidad, en la búsqueda de mi paz. A veces, para lograrlo, tendré que sentarme y plantearme ¿qué me hace feliz?, ¿hacia dónde quiero ir ahora mismo?, tendremos que buscar una nueva dirección, siendo creativos y saber que es una elección.
Tenemos que darnos la oportunidad de elegir nuestra vida, asumiendo que podemos ir cambiando las prioridades y las decisiones, si mi meta ahora es acabar una carrera la acabo, si cuando la acabo no me gusta, puedo plantearme otra cosa. No pasa nada si cambio de meta. Puedo hacerlo. Mi vida es mi mía, puedo elegirla, puedo variarla, alternar su orden si eso me hace sentirme en paz.
Opino que es muy importante valorar lo que tenemos, tenemos vida, salud, amigos, familia, pareja, hijos, amor, naturaleza, libertad para decidir, y hay que seguir buscando, no dejar de buscar y ni de apreciar la belleza.

Os dejo el enlace del programa de radio La Rueda del Hamster en el que participé hablando del sentido de la vida, espero que os guste.

http://www.radioemprende.com/podcast-20151016-Tienes-una-mision-en-la-vida

 

 

Empatía, perdón y resiliencia

By | Empatía, Perdón, Resiliencia | No Comments

Hoy vuelvo con el tema de la empatía, gran parte del contenido de este artículo ha sido extraída del libro “La empatía. Entenderla para entender a los demás” de Luis Moya Albiol.
¡De nuevo, lo recomiendo!
Al analizar la actividad cerebral, algunos estudios han demostrado que tanto la empatía como el perdón activan zonas del lóbulo frontal. La corteza prefrontal y temporal, la amígdala y otras partes del sistema límbico desempeñan un papel principal en la empatía. En general, las personas más empáticas tienen mayor capacidad de perdonar, lo que implica un gran beneficio para ellas mismas. Se vive mejor liberados de enfados y rencores, soltando las emociones negativas, desprendiéndonos de cargas tan pesadas. La capacidad de perdonar, por lo tanto, está relacionada con la empatía.
Las personas muy rencorosas se ven muchas veces desbordadas de pensamientos negativos con respecto al tema que les genera ese rencor y hacia las personas que “creen” que se lo generan, esos pensamientos les provocan unas emociones negativas que las hacen vivir el día a día llenas de malestar.
Aprender a perdonar tiene enormes beneficios para el que se libera de esa carga y de las emociones negativas que de ellas se derivan. Nos permite gozar de mejor salud mental y física, nos ayuda a ser más felices y a vivir el presente con menor ansiedad.
El perdón, implica ser conscientes de las heridas que sentimos y percibimos, empatía hacia nosotros mismos, hacia los otros y hacia la situación, necesita de nosotros comprensión.
Perdonar, conlleva cambiar los pensamientos que tenemos con respecto a la persona objeto de perdón, requiere trabajar en ellos para poder cambiarlos de negativos a neutros o al menos a más positivos, también deberemos ocuparnos de las emociones y hacer cambios en nuestras acciones. Si nada cambiamos, nada cambia, no podemos pretender sentirnos bien con respecto a otro y actuar de forma adecuada si pensamos que es un ser despreciable o culpable de generarnos dolor, o nos liberamos de esos pensamientos, o las emociones que de ellos se derivarán no nos permitirán desligarnos del rencor y del malestar que nos causa.
Perdonar implica hacer un cambio emocional, cambios es todo lo que influye en nuestras emociones negativas, reducir la magnitud de la emoción, disminuir la carga y reinterpretarlas.
Por otra parte, otro concepto muy relacionado con el perdón es la resiliencia. Término que deriva del latín (del verbo resilio, “saltar hacia atrás, rebotar”). Con él, nos referimos a volver a nuestro estado anterior o natural, a antes del acontecimiento traumático o doloroso. La resiliencia hace referencia a la capacidad que tenemos de afrontar la adversidad, hacer frente a nuestros problemas, superar obstáculos y no resignarse a la presión saliendo fortalecidos de ello. El fin que se pretende es lograr un estado de equilibrio y bienestar.
Para poder liberarnos del dolor y poder fluir por la vida exentos de cargas pesadas, deberemos desarrollar nuestra capacidad de empatía y de resiliencia. Entender más a las personas con las que nos relacionamos y que el ser humano se equivoca, incluido nosotros mismos, hemos de ser más benevolentes, tanto con los otros, como con nosotros mismos.

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Hay que tener en cuenta, que todo y que una situación pueda habernos generado mucho dolor, nuestro bienestar es vital, y nosotros mismos somos los responsables de garantizárnoslo. Así, nos hemos de desprender del rencor, de la ira, de la tristeza y de cualquiera de las emociones “negativas” que nos haya podido generar una situación, y lo debemos hacer por nosotros mismos.

El perdón no es un acto de fe hacia otro, sino que es un regalo que nos hacemos ante todo a nosotros mismos, perdonar contribuye enormemente a nuestra autoestima, así que siempre vale la pena practicarlo.

Podemos enfadarnos, es más, tenemos derecho, y seguro que hay cosas que nos disgustan en la vida, pero… ¿hasta qué punto?, ¿cuántos días?, ¿con que fin?, ¿vais a acostaros enfadados?, ¿podréis dormir?, yo no puedo, bueno, en realidad, seguro que podría, pero hace tiempo que decidí que no me quiero hacer esos regalos, ni tampoco quiero hacérselos a las personas a las que quiero. Me gusta dormir en paz, y quiero que ellos hagan los mismo, al menos si de mí depende.  Es bastante probable, que si os planteáis si realmente es tan grave, descubráis que no lo es.

Es cierto que los seres humanos estamos llenos de expectativas, cada uno de nosotros tenemos unas ideas muy claras de cómo deberían ser las cosas o cómo deberían comportarse los otros en determinadas situaciones, ¿quién no ha dicho alguna vez: “Pues yo lo que habría hecho es…, pero bueno…, cada uno…”?, pero lo cierto es que aunque decimos que cada uno actúa a su manera, seguimos pensando que la nuestra era la buena, y no, ésta es una de las grandes verdades de la vida adulta, cada uno procesa la información a su manera, y existen tantas formas de reaccionar a una misma situación como personas en el mundo. Seguro que la tuya, no siempre es la mejor.

Además, ¿imagináis que aburrida podría ser la vida si los otros siempre reaccionaran como esperamos? Nos olvidamos de lo maravilloso que puede llegar a ser el factor sorpresa.

 

 

El placer de descubrir que de nuevo se está preparado para amar

By | Amor | No Comments

Todos conocemos el impacto de un desamor, en mayor o en menor medida, todos hemos experimentado una pérdida en algún momento de nuestra vida, y sino, muy probablemente lo vivamos tarde o temprano. a nadie nos gusta despedirnos de un ser querido, no llevamos muy bien los duelos, en general, pero lo cierto, es que forman parte de la vida, no estamos exentos de ellos, ni aunque queramos.

Si bien es cierto, todas las rupturas no suponen el mismo impacto, las hay de mutuo acuerdo, por infidelidad, por incompatibilidad de caracteres, por cambio de residencia, por enfermedad, etc. En algunos casos tenemos tiempo para ir preparando la despedida, en otros en cambio, nos cogerá completamente desprevenidos. Sin duda alguna, cómo ocurra esa ruptura tendrá unos efectos u otros en nosotros, que serán más o menos traumáticos y que podremos sobrellevar mejor o peor en el tiempo.

Hay una frase que me encanta, que dice que a veces eres el cuchillo y otras la herida, y es cierto, uno no quiere dañar a nadie, pero a veces es el responsable de generar un dolor en otro ser querido, en otros casos, en cambio, uno mismo será la herida, será su turno, a él le generarán el dolor. Querer mucho a alguien y haber compartido múltiples aventuras y sueños con él/ella, no quiere decir necesariamente que quieras hacer cumplir los planes compartidos, no implica que creas en la relación ni que por lo tanto quieras hacer que perdure. A veces, las relaciones simplemente terminan, nos guste o no, nos duela o no, y poner fin será ser el cuchillo, y el que no se lo espere, o aún esperándoselo pero no compartiéndolo, será la herida.

Lo cierto es, que poner fin a una relación no es tarea fácil, existe un vínculo y una autobiografía repleta de imágenes, recuerdos y metas, que hace que nos resulte complicado aceptar que esa ya no será nuestra vida. Además, a menudo suele haber uno que quiere terminar la relación más que el otro, y no se lo suele poner fácil al que decide.

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Lo queramos o no, ese es uno de los riegos de comenzar una relación con otra persona, implicarnos emocionalmente supondrá un ganar, pero también podrá implicar un perder, un volver a caer en la inestabilidad, un tener que encontrarse de nuevo en el dolor y en la incertidumbre, un construir una nueva identidad, un aceptar la cruda realidad y un abrirse a la vida y reaprender a convivir con la soledad.

La experiencia de amar nos transforma, es un regalo de la vida, nos llena de ilusión, de emoción, de felicidad y de sueños. Independientemente de si la relación termina funcionando o no, si dura mucho o no, esas sensaciones habrán valido la pena, y formarán parte de nosotros para siempre.

Una vez producida la herida, nos toca soltar y abrir de nuevo. Hay personas que enlazan una relación con otra, a veces porque en realidad durante el último tiempo de la relación ya se habían despedido, y por lo tanto pueden de nuevo acoger, otras veces porque no tienen confianza en lograr la felicidad estando a solas.

Hay personas en cambio, que necesitan un tiempo de soledad, en el que no quieren ni oír hablar de una pareja, ni siquiera de un amante puntual, no, no están preparadas, y pensar en otra persona sólo les genera rechazo, miedo y pereza.

En cualquier caso, todos sabemos que eso es una etapa, el malestar y la congoja no son eternos, terminan apagándose si les dejamos irse.

Somos adictos al amor, a esas sensaciones intensas y apasionadas que nos reporta el hecho de estar enamorados, y tarde o temprano, llega un día, en el que cuando vas al pasado ya no duele, sino que te saca una sonrisa, o incluso una lágrima, pero de gratitud, no de pena. Y otro día, aparece alguien, y vuelven las mariposas al estómago, y te asustas, y quizás te da miedo y sólo piensas en huir, en salir corriendo y evitar toda experiencia que pueda llevarte al malestar. Made with Square InstaPicPero de nuevo nos hacemos conscientes de que no podemos evitar sentir, no podemos privarnos de la vida, de la experiencia y del amor. Lo cierto es que en un primer momento, esa persona que aparece puede no ser la que el destino te tiene preparada, pero si algo bueno tiene esa persona, es que trae consigo un mensaje, te hace saber que de nuevo estás preparado para amar, y ese mensaje nos devuelve de nuevo a la vida, nos regala una inmensa sonrisa y nos hace saber que de nuevo estamos en paz.

A esa persona sólo podemos agradecerle las mariposas, el optimismo y felicidad que trae consigo y que nos traslada a nosotros.

Recordar que en la vida todo pasa, todo cambia y todo llega. Hay que tener paciencia.

Al final la vida te hace saber que puedes y debes vivirla.